Dragaminas y cazaminas.

La mística de las batallas navales deja poco espacio para artefactos tan mundanos como las minas, aunque estas se hayan usado para hundir barcos por lo menos desde el s.XVI. Se generalizaron en el s.XIX (eran minas que explotaban al contacto, y si se detectaban a tiempo se sacaban del agua usando redes), y se usaron extensamente en las dos guerras mundiales. Todavía hoy son un arma de guerra (incluso se organizan Conferencias al respecto), y se siguen neutralizando a toneladas las que quedaron huérfanas tras la II Guerra Mundial.

Minas americanas usadas durante la Guerra de Secesión (1861-1865). Imagen de dominio público

Minas americanas usadas durante la Guerra de Secesión (1861-1865). Imagen de dominio público

Se podría escribir un libro, o varios, sobre las minas y los métodos usados para combatirlas (aunque aquí lo resumen muy bien en 9.000 palabras); por eso este artículo quedará inevitablemente cojo…

Los primeros dragaminas

Antes que nada hay que aclarar que la Convención de La Haya de 1907 prohíbe las minas flotantes: las minas deben estar ancladas al fondo mediante un cable (el “orinque”) fijado a un muerto, y quedan flotando en superficie o entre dos aguas, y a veces directamente sobre el fondo marino (y de estas viene el término “dragaminas”; más genérico es el inglés “minesweeper”, que usa la expresión “peinar una zona” para limpiarla de minas).

A principios del s.XX las minas se dragaban tendiendo una cadena entre dos arrastreros que navegaban en paralelo. La cadena se arrastraba por el fondo hasta que chocaba con el muerto o con el orinque de la mina que, una vez así detectada, se destruía.

Durante la I Guerra Mundial ya se usaban centenares de arrastreros, y otros barcos adaptados para llevar sistemas de arrastre; incluso se construyeron algunas decenas de barcos específicamente como dragaminas. Estos barcos llevaban un sistema de arrastre muy parecido al de los pesqueros:

  • Dos cables divergentes
  • Los depresores (lo que serían las puertas de arrastre), que mantienen la rastra a una profundidad determinada
  • Una segunda pareja de depresores, que abren los cables en el sentido de la manga para cubrir una determinada anchura de agua a dragar
  • Una boya que marca la posición de popa de la rastra
Sistema de arrastre de un dragaminas - imagen con licencia CC; obtenida aquí

Sistema de arrastre de un dragaminas – imagen con licencia CC; obtenida aquí

La rastra no tiene por qué ir por el fondo, sino más bien entre dos aguas. La rastra choca con el orinque, arrastrándolo hasta el extremo del cable, donde hay unas cuchillas que lo cortan (más adelante se introdujeron unos ganchos explosivos que cortan el orinque, o que directamente hacen explotar la mina). Una vez la mina a flote se recoge a bordo, o bien se le dispara para hacerla explotar.

Como alternativa podían usarse dos, tres y hasta cinco dragaminas en paralelo, con la rastra tendida entre ellos (y una separación de unos 200 m normalmente entre cada barco).

Hacia el final de la guerra se sustituyó el sistema de depresores por un artefacto en forma de torpedo (el paraván primero, la oropesa después) que permitía regular más fácilmente la posición de los cables, y que incorporaba también el cortador de orinques.

Así pues, los primeros dragaminas no eran más que barcos sencillos (mayormente arrastreros) adaptados con sistemas de rastra, y era precisamente la rastra lo que la inteligencia militar desarrollaba para que fuera cuanto más sofisticada mejor.

La II Guerra Mundial

La mejora del sistema de rastra centró todos los esfuerzos hasta 1939, momento en que los alemanes empezaron a usar minas de activación por sensores magnéticos. Antes de terminar la guerra llegarían las minas con activación acústica y las de ondas de presión (todas ellas en general llamadas “minas de influencia”).

Esto hizo que, o bien dentro de la oropesa o bien dentro del barco, se incorporaran equipos que permitían acercarse a las minas sin hacerlas explotar (por ejemplo desmagnetizadores) o sistemas que hacían explotar las minas a una distancia segura: martillos generadores de ruido, imanes generadores de campos magnéticos, etc.; sistemas que por supuesto tenían que simular las signaturas acústica, magnética y de presión de los tipos de barco para los que las minas a barrer se suponía que iban a estar diseñadas.

De esta manera se empezaban a definir las características principales de los dragaminas modernos:

  • Casco amagnético (de madera en aquella época)
  • Poco calado, para pasar por encima de las minas sin chocar con ellas
  • Aislamiento acústico para minimizar la signatura acústica
  • Equipos desmagnetizadores para minimizar la signatura magnética
  • Sistema de rastra para dragar
  • Instalación de equipos diseñados para hacer estallar las minas a distancia

Contra la creencia popular, muchos dragaminas se construían en acero, y simplemente se desmagnetizaba el casco.

Maquinillas y cables del sistema de rastra de un dragaminas en la II Guerra Mundial. Nótese como la cubierta y los barraganetes son claramente de madera - imagen con licencia CC; obtenida aquí

Maquinillas y cables del sistema de rastra de un dragaminas en la II Guerra Mundial. Nótese como la cubierta y los barraganetes son claramente de madera – imagen con licencia CC; obtenida aquí

Desde finales de los 70 hasta finales del s.XX, los dragaminas se sofisticaron en función de la tecnología disponible en cada momento:

  • Construcción en fibra de vidrio sustituyendo a la madera
  • Sistemas de propulsión que minimicen la firma acústica
  • Funcionamiento con propulsión eléctrica durante las operaciones de dragado
  • Formas del casco que ayuden a minimizar la firma de presión
  • Sónar para facilitar la detección de minas

Hay que decir que, por ejemplo, en 1986 la Armada inglesa todavía construyó 12 dragaminas de acero. Y es que lo básico son las contramedidas, no el barco en sí. Por eso es imposible dar unas características generales para este tipo de barco, máxime cuando su diseño va a remolque de la modernización de las minas.

Los cazaminas

Como se ha visto, el diseño de los dragaminas era reactivo: primero se estudian los avances en la tecnología de las minas, junto con las posibles amenazas, cómo el enemigo va a utilizarlas, dónde, en qué condiciones, etc. Luego se diseñan y desarrollan las contramedidas, y finalmente se instalan estas contramedidas en un barco.

Pero los barcos siempre han ido un paso por detrás de la evolución de las minas, que son cada vez más inteligentes y pueden discernir entre barcos y escoger su objetivo: temporizadores, programas para discernir el tipo de firma (y por tanto, de barco) que las activa, programas de suspensión temporal, contadores de barcos que pasan sobre la mina, sensores fotoeléctricos… De manera que la detección y dragado indiscriminados se hacían cada vez más difíciles. La evolución lógica era, pues, un barco que detectara y neutralizara activamente las minas individualmente: el cazaminas, que aparece a principios de los años 60.

Dragaminas y cazaminas son barcos complementarios: los primeros para peinar amplias zonas en aguas abiertas con muchas minas; los segundos para zonas más concentradas. Digamos que los dragaminas van a saco y los cazaminas hacen trabajo fino.

El cazaminas detecta las minas usando el sónar, y trabaja según la siguiente secuencia:

  1. Detección
  2. Confirmación de que se trata de una mina
  3. Identificación del tipo de mina
  4. Desactivación o detonación

Este trabajo puede llevar mucho tiempo: es práctica habitual minar una zona con cebos (sacos, bidones, etc.) y alguna mina por el medio, de manera que el cazaminas pierde tiempo hasta que confirma que el bulto detectado constituye una amenaza. Por otro lado, los sistemas de desactivación o detonación de minas son un importante nicho en el mercado armamentístico.

Las características de los cazaminas son las mismas que para los dragaminas. Además hay que sumar una alta maniobrabilidad, para poder mantenerse en posición durante el proceso de identificación y desactivación (aunque no sea estrictamente necesario un sistema de posicionamiento dinámico).

El equipo básico de los cazaminas son los submarinos teledirigidos (ROV – Remotely Operated Vehicle, drones o como cada uno quiera llamarlos), por lo que se necesitan a bordo medios de estiba y puesta a flote y recuperación. Hasta hace poco se mandaban buceadores para la identificación y neutralización, por lo que el cazaminas debe llevar también todo el equipo necesario: lanchas auxiliares, compresores, cámara hiperbárica, etc.

Cazaminas español, clase Segura https://es.wikipedia.org/wiki/Clase_Segura ; con licencia CC, obtenida aquí

Cazaminas español, clase Segura; con licencia CC, obtenida aquí

El futuro de cazaminas y dragaminas

El resumen de lo visto hasta ahora es que un dragaminas y un cazaminas no se definen por las características del barco en sí, sino por los equipos que llevan. De hecho los hay que pueden realizar ambas funciones a la vez.

La prioridad para las armadas en los diez últimos años es alejar a las personas del peligro lo máximo que sea posible. De ahí que los esfuerzos se centren en conseguir sistemas de contramedidas efectivos operados por control remoto. Algunos de los prototipos que se están ensayando con éxito son:

  • Barcos nodriza operados por control remoto, que son los que llevan instalado el sónar para la detección y sueltan los ROV para la identificación y detonación de la mina
  • Sistemas de ROV colaborativos, que trabajan en grupo “hablando” entre ellos
  • Packs de contramedidas estandarizados, compactos y transportables dentro de contenedores normalizados, que se pueden operar desde cualquier barco

Todos estos equipos los puede llevar cualquier patrullera (con capacidad oceánica, no costera) o barco similar. Incluso hay equipos compactos de dragado que pueden ser arrastrados y usados por una pequeña lancha con dos personas a bordo.

Así pues, una de las ideas a medio-largo plazo es eliminar los cazaminas como barco específico (por sus características son barcos que requieren de alta tecnología para su diseño, construcción y armamento, siendo por tanto muy caros en relación al servicio puntual y poco flexible que ofrecen). En su lugar, se tendrán barcos más versátiles  (patrulleras offshore como los BAM españoles o los Buques de Combate Litoral americanos) en los que se podrán instalar los equipos de contramedidas adecuados para cada operación. La Agencia Europea de Defensa, por ejemplo, y la Federation of American Scientists estudian y desarrollan contramedidas de nueva generación.

Por contra, Navantia anda actualmente detrás de un contrato para un cazaminas (aunque por mucho que digan ni el programa era tan novedoso ya en su día, ni la fibra de vidrio evita que el caso se rompa). Y en Rusia los siguen construyendo.

 

LCS americano USS Freedom ; imagen con licencia CC, obtenida aquí

LCS americano USS Freedom ; imagen con licencia CC, obtenida aquí

Para ampliar información:


Un artículo de Bruno Hervás. Si te ha gustado la entrada, puedes seguir el blog por TwitterFacebook  o correo electrónico (búscalo más abajo),  para recibir las actualizaciones semanales.

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Un comentario en “Dragaminas y cazaminas.

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