Cuando dos futuros presidentes de los EE.UU. acabaron por accidente en el Ferrol de 1779

Una vía de agua en La Sensible, la fragata francesa que trasladaba a dos futuros presidentes de los Estados Unidos de América a Francia, los obligó a permanecer por accidente durante una semana, del 8 al 15 de diciembre de 1779, en la ciudad de Ferrol. Las anotaciones en el diario de John Adams, futuro segundo presidente de su país entre 1797 y 1801, nos permiten revivir su estancia en la ciudad departamental junto con dos de sus hijos, John Quincy, sexto presidente de los EE.UU. entre 1825 y 1829, y el pequeño Charles.

La Sensible entre castillos (ilustración del Ilustrador de Barcos)

John Adams (30 de octubre de 1735 – 4 de julio de 1826) era un abogado, diplomático, teórico político y líder del movimiento por la independencia de los Estados Unidos. En 1779 se encontraba de regreso en EE.UU. tras un año en París en misión diplomática, cuando el 27 de septiembre recibió de nuevo el encargo del Congreso Continental de desplazarse a Francia con la importante misión diplomática de alcanzar un acuerdo de paz con Gran Bretaña que pusiese fin a la  guerra de Independencia de los Estados Unidos, que había estallado tas solo cuatro años antes, tras la rebelión de las que enfrentó a las Trece Colonias británicas originales en América del Norte contra el Reino de Gran Bretaña.

Francia y España habían estado ayudando a la rebelión buscando la revancha contra los británicos tras el desastroso Tratado de París de 1763 con el que se puso fin a la Guerra de los Siete Años, el cual supuso para el Reino de Francia la pérdida de la mayor parte de sus posesiones en América y Asia. Los franceses entraron abiertamente en la guerra de Independencia en febrero de 1778, y España en abril de 1779 tras la firma con Francia del Tratado de Aranjuez, en el cual los franceses prometían su ayuda en la recuperación de Menorca, la Mobila, Panzacola, la bahía de Honduras y la costa de Campeche y aseguraban que no concluiría paz alguna que no finalizara con la devolución de Gibraltar a España.

13 de noviembre de 1779. Sábado.
Me despedí de mi familia y viajé a Boston con mi hijo Charles, de nueve años de edad, cumplidos el mayo pasado. A las cuatro en punto subí a bordo de la fragata francesa La Sensible. El señor Thaxter, mi hijo John, de doce años cumplidos el pasado mes de julio, y mi criado Joseph Stevens habían subido a bordo por la mañana. Encuentro la fragata llena de pasajeros y marineros, 350 hombres. Han reclutado a un gran número de hombres aquí.

De los diarios de John Adams

Así, el 13 de noviembre de 1779 John y sus hijos John Quincy y Charles se embarcaron en el puerto de Boston en la fragata francesa La Sensible, la misma que había traído de vuelta a Adams desde Francia unos meses antes, junto el señor Thaxter, su secretario privado, su criado Joseph Stevens y el señor Dana, secretario de la delegación y Chargé D´Affaires, y un criado de este último. La Sensible era una fragata de 12 de la clase L’Indiscrète, un buque de guerra francés caracterizado por sus cañones de 12 libras. Construida en 1767 en Indret (Nantes, Francia) siguiendo los planos de Jean-Hyacinthe Raffeau. Se trataba de un buque de 40 metros de eslora por 10 de manga, al mando del capitán Chevalier De Chavagne y tripulada habitualmente por 250 hombres, y que con los 350 que había a bordo cuando dejaron Boston tenía que encontrarse abarrotada.

Castillo de proa de La Sensible (ilustración del Ilustrador de Barcos)

5 de diciembre de 1779. Domingo.
Ahora se supone que estamos a 100 leguas de Ferrol o La Coruña, a una de las cuales nos dirigimos. La vía de agua en la fragata, que mantiene a dos bombas de achique en marcha constantemente, ha determinado al capitán a poner rumbo a España. Esta decisión es un problema para mí. Ya sea para llegar por tierra hasta París o esperar a la fragata. Si puedo conseguir carruajes, caballos, mulas, etc. Qué alojamientos puedo conseguir en el camino, cómo puedo cuidar de mis hijos, cuál será el gasto, son preguntas que no puedo responder. Cuánto mayor habría sido mi perplejidad, si el resto de mi familia hubiera estado conmigo. El Paso de los Pirineos se representa muy difícil. Se dice que no hay transporte regular. Que debemos comprar carruajes y caballos, etc. Debo consultarlo.

Los viajes oceánicos siempre entrañaban peligros, y más si se trataba de hacerlo en invierno. Tan solo dos días después de dejar Boston, una gran tormenta produjo una vía de agua en La Sensible. A pesar de mantener funcionando dos bombas achicando agua las veinticuatro horas del día, el destino de la fragata francesa parecía inevitable. Ante la imposibilidad de alcanzar las costas francesas, el capitán Chevalier De Chavagne decidió poner rumbo a España, aliado en la independencia contra Gran Bretaña, y atracar en el primer puerto que se alcanzase.

Ornamento de popa de La Sensible (ilustración del Ilustrador de Barcos)

7 de diciembre de 1779. Martes.
Alrededor de las 11 descubrimos dos grandes montañas, una aguda y empinada, otra grande y ancha. Pasamos 3 cabos, Fisterra, Touriñán y Vilán. 

8 de diciembre de 1779. Miércoles.
Llegamos a Ferrol, en donde encontramos varios buques de línea franceses, subimos a bordo con el General Sade, desembarcamos, visitamos al general español Don José San Vicente, dimos un paseo por la Ciudad, vimos un gran número de oficiales españoles y franceses. Regresamos a bordo de la fragata. 

La Sensible entre castillos en la ría de Ferrol (ilustración del Ilustrador de Barcos)

La vía de agua de La Sensible acabó con la comitiva de los Adams en Ferrol, a más de 1.500 kilómetros por tierra de París. Treinta años antes, el 9 de abril de 1749, Fernando VI mandó iniciar la construcción del Real Astillero de Esteiro. Finalizado en 1756, para 1779 ya se habían construido más de 65 buques de guerra en el mismo. De la misma época era la construcción del Arsenal militar. Y en 1761 Carlos III había ordenado la construcción del barrio de la Magdalena, convirtiendo una villa de pescadores de 1.000 habitantes a mediados del siglo XVIII en una ciudad ejemplo de la Ilustración de 20.000 habitantes para finales del siglo.

9 de diciembre de 1779. Jueves.
Desembarco con toda mi familia. Buscamos alojamiento. Ceno con el Teniente General de la Marina Española, junto con 24 oficiales franceses y españoles. Don José es un viejo oficial, pero tiene mucha vivacidad y bonhomía.  La diferencia entre los rostros y los aires de los oficiales franceses y españoles es más evidente y llamativa que la de sus uniformes. Gravedad y silencio distinguen a unos, alegría, vivacidad y locuacidad al otro. Los españoles están envueltos con un ancho y uniforme encaje dorado, los franceses con festoneado. Las pelucas y el pelo franceses tienen filas de mechones sobre las orejas, los españoles solo uno. Las bolsas francesas son pequeñas, las españolas grandes. Los españoles tienen muchos de ellos el pelo muy largo en cola, llegando casi hasta las pantorrillas.  Asistimos a una comedia u ópera italiana. Muchos oficiales, pocas damas. Música y baile tolerables. El idioma, italiano, no entendido. Un entretenimiento aburrido para mí. Esta tarde llegó el cónsul francés de La Coruña, y me lo presentó en mi cámara el vicecónsul francés en este lugar. Ambos me ofrecieron su ayuda de la forma más educada.

10 de diciembre de 1779. Viernes.
Cenamos y dormimos en nuestros alojamientos. Desayunamos chocolate español que responde a la fama que ha adquirido en el mundo. Todo el mundo nos felicita por nuestra llegada segura a este lugar. La vía de agua en la Sensible, aumenta desde que llegamos, y todos piensan que hemos estado en grave peligro.

Plano de Ferrol en torno a 1800

La situación de La Sensible, lejos de arreglarse, empeoraba. Adams y su comitiva tuvieron que decidir entre esperar al arreglo del buque, o lanzarse a la aventura de cruzar España y Francia hasta París. Mientras tanto, el americano pasaba el tiempo recorriendo la ciudad, dejando anotadas en su diario sus percepciones.

13 de diciembre de 1779. Lunes.
Ayer paseé por la ciudad, pero no hay nada que ver, salvo dos Iglesias y los Arsenales, diques secos, fortificaciones y buques de guerra. El inconveniente de este puerto es que la entrada es tan estrecha, que no hay posibilidad de salir excepto cuando el viento es de una sola dirección, es decir, sudeste, o por ahí. Hay aquí tres buques de línea franceses: son el Triomphant, el Souverain y el Jason, el primero de 80 cañones, el segundo de 74 y el tercero de 64. Monsieur Le Comte de Sade es el jefe de escuadra. Monsieur Le Chevalier de Grasse Preville es el capitán del Pavillon. Monsieur Le Chevalier de Glandevesse es el capitán del Souverain. Monsieur de la Marthonie comanda el Jason.

14 de diciembre de 1779. Martes.
Caminamos hasta los cuarteles y los diques secos, para mostrárselos a Cha [Charles]. La piedra de la que están hechas estas obras es tan buena como la piedra común de Braintree South. Entramos en la iglesia de San Julián, que es magnífica. Había numerosos devotos arrodillados. Esta tarde cruzaremos la ría para dirigirnos a Coruña. Nos hemos alojado en la calle de la Magdalena, en la casa de Pepa la Botonera. Todavía no ha habido heladas. El verdor en los jardines y campos es fresco. El clima es tan cálido que los habitantes no tienen fogatas ni chimeneas en sus cocinas. Nos dicen que no tendremos un clima más frío antes de mayo, que es el mes más frío del año. Hombres, mujeres y niños se ven en las calles, con las piernas al aire y descalzos sobre las frías piedras y el barro. Los habitantes de ambos sexos, tienen el cabello negro y complexión oscura con finos ojos negros. Los hombres y las mujeres tienen el pelo largo hasta la cintura e incluso algunas veces hasta las rodillas. Hay poca apariencia de comercio o industria, excepto en los muelles, talleres y arsenales reales. Sin embargo, la ciudad tiene algunos síntomas de crecimiento y prosperidad. Se están construyendo muchas casas nuevas de piedra, que provienen de las montañas rocosas de los alrededores. Hay pocos productos en las tiendas. Sólo hay dos tabernas en esta ciudad. El capitán Chavagne y sus oficiales se alojan en uno, a seis libras por día. El otro lo mantiene un nativo americano que habla inglés y francés, además de español, y es un hombre servicial. Aquí podríamos habernos alojado en por seis libras al día cada uno, pero nos vimos obligados a dar 129 dólares por seis días además del barbero, y un montón de otros pequeños gastos, y además de ser constantemente infelices por el carácter de la propietaria.

La actual concatedral de San Julián, era en 1779 una iglesia de tan solo siete años de edad, construida sobre los restos de una antigua iglesia románica siguiendo el proyecto del ingeniero y arquitecto de marina Julián Sánchez Bort, que se basó en los planos de la iglesia de san Andrés Avelino de Roma. Bort, nacido en Cuenca y formado en ingeniería hidráulica en Flandes, los Países Bajos y Francia, había llegado a Ferrol en 1754 para incorporarse a las obras del Arsenal. 

Plano de la concatedral de San Julián

En 1762 fue nombrado Ingeniero Director del Arsenal, y a partir de ese momento y hasta 1771, año en que abandona la ciudad, Bort proyecta la fortificación de Ferrol imitando el modelo del puerto de Dunkerque en Francia, la nueva iglesia de San Julián, la reforma del cuartel de Batallones, el sistema de desagües para el nuevo trazado urbano de la ciudad y las obras para una plaza para el mercado, así como su principal obra, la reforma del plan del Arsenal originalmente proyectada por Jorge Juan, reduciendo las dimensiones del plan original. Además, Bort dirige las obras de la Puerta del Dique, la Casa del Capitán de Maestranzas, la Casa del Constructor, el Tinglado de Maestranzas, la Teneduría y el Presidio, así como la instalación de la mítica cadena entre castillos para cerrar el acceso al puerto.

15 de diciembre de 1779. Miércoles.
Esta mañana nos levantamos a las 5 o 6 en punto, cruzamos la ría en un bote y montamos en nuestras mulas. Son trece y dos muleros, uno de los cuales iba delante como guía y el otro iba detrás recogiendo a los rezagados. Cabalgamos por caminos muy malos y montañas muy altas, por lo que parecía ser un suelo rico y bien cultivado pero con muy pocas plantaciones de árboles. Algunos naranjos y algunos limoneros, muchos árboles de nueces, algunos robles, etc. Cenamos en la Ponte do Porco, a mitad de camino, por disposición del cónsul francés, cuya atención y cortesía ha sido muy notoria, al igual que la del vicecónsul en Ferrol. Llegamos a Coruña alrededor de las siete y nos hospedamos en una taberna mantenida por personas que hablan francés.

A Ponte do Porco y el antiguo mesón de Miño

Adams y su comitiva abandonaron Ferrol la mañana del 15 de diciembre. Tras cruzar la ría y hacer el resto del viaje hasta Coruña en mula, con parada a comer en el antiguo mesón de la Ponte do Porco de Miño, alcanzaron la ciudad herculina esa misma noche. Allí se avituallaron con lo necesario para realizar el resto del viaje: guías, carruajes, caballos y mulas. Diez días después de llegar a Coruña, los viajeros emprendieron rumbo a París.

Aunque Adams, tras analizar el mapa de España, quería hacer el viaje en línea recta hasta la frontera francesa recorriendo la cornisa Cantábrica, los guías contratados le explicaron la dificultad que conllevaría esa ruta, recomendándole dirigirse primero al sur hacia Betanzos para luego recorrer la ruta de peregrinaje del Camino de Santiago a la inversa hasta desviarse para alcanzar Bilbao y cruzar la frontera hasta San Juan de Luz, pasando por Villafranca, Ponferrada, Astorga, León, Burgos, alcanzando finalmente su meta de París el  9 de febrero de 1780.


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Juan A Oliveira es el responsable de las Áreas de Ingeniería Naval Aplicada y Estructuras en CT Ingenieros. Desde 2013 edita y coordina el blog de temática naval vadebarcos.net. Puedes conectar con él a través de Twitter o LinkedIn.

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