Cuando en 1958 el USS Nautilus, el primer submarino nuclear, navegó bajo el hielo del polo norte


El 3 de agosto de 1958 por primera vez en la historia un buque navegó a través del polo norte geográfico. Para ser exactos, lo hizo sumergido bajo el hielo del casquete polar. Se trataba del USS Nautilus de la US Navy, en primer submarino de propulsión nuclear de la historia, que abría un nuevo frente en la Guerra Fría contra la URSS: la guerra submarina.


En julio de 1951 el gobierno de los Estados Unidos autorizó la construcción del primer submarino nuclear de la US Navy. La tecnología nuclear se había desarrollado muy rápidamente, pasando apenas una década entre la puesta en marcha del primer reactor nuclear en Chicago en 1939 por Enrico Fermi y su aprobación para la propulsión de un buque militar. El proyecto, denominado inicialmente como SCB 64, fue puesto al mando del Capitán (más tarde Almirante) Hyman G. Rickover, reconocido hoy en día como el padre de la marina nuclear americana. Encargado de la planificación y supervisión del proyecto, Rockover mandó construir el nuevo submarino en las instalaciones de la Electric Boat División de General Dynamics en Groton, Connecticut, mientras que el reactor nuclear para la propulsión sería fabricado por la Westinghouse Electric Corporation. A finales de ese mismo año, la Armada de los Estados Unidos anunció que el submarino tendría el número de casco SSN-571 y llevaría el nombre de Nautilus, al igual que el navío del capitán Nemo en la novela Veinte mil leguas de viaje submarino (1870) de Julio Verne.



Mientras Electric Boat avanzaba en la construcción del buque, en las instalaciones de la Estación Nacional de Pruebas de Reactores en Idaho los ingenieros y técnicos de la Westinghouse Electric Corporation buscaban cómo encajar un reactor nuclear en el interior de un submarino. Para ello mandaron construir un anillo de las mismas dimensiones que las que tendría el Nautilus en donde probarían el S1W, el prototipo del reactor a instalar a bordo, pudiendo identificar y adelantarse a cualquier problema que la instalación del reactor tuviera más adelante en el submarino. Construir el reactor no fue fácil, obligando a probar nuevas aleaciones capaces de resistir la corrosión del agua a altas presiones y temperaturas, agravadas por el ambiente de intensa radiación. Además, tuvieron que desarrollar nuevas técnicas e instrumentos como detectores de neutrones o localizadores de fugas de radiación. El resultado fue un reactor de agua a presión, que utilizaba agua como refrigerante y como moderador de neutrones en su sistema primario y Uranio-235 enriquecido como combustible nuclear. El prototipo comenzó a generar energía en mayo de 1953, con una prueba de funcionamiento de 100 horas que simulaba un viaje sumergido desde la costa este de Estados Unidos hasta Irlanda. El test fue un éxito que demostró el impacto revolucionario que la propulsión nuclear tendría en los submarinos. 


En Groton pasó tan solo un año entre la puesta de quilla del buque en junio de 1952 y su botadura el 21 de enero de 1954. El Nautilus era un submarino enorme, de 91 metros de eslora y con un desplazamiento en inmersión de 4.000 toneladas, mucho mayor que sus predecesores diésel de la clase Tang, los primeros submarinos construidos por la US Navy tras la Segunda Guerra Mundial desarrollados aprovechando los conocimientos adquiridos de los submarinos Tipo XXI alemanes capturados tras la contienda. Además de su tamaño, la propulsión nuclear daba tres importantes ventajas con respecto a los tradicionales. La primera era la autonomía. El Nautilus podía mantenerse varias semanas bajo el agua al no depender del oxígeno del aire para su propulsión y así evitar salir a la superficie o utilizar el esnórquel. La segunda era la velocidad. El submarino no solo podía estar mucho tiempo bajo el agua, sino que podía hacerlo desplazándose a 23 nudos, cinco más que los sumergibles de la clase Tang. Y la tercera, el espacio y las comodidades a bordo. Aunque el reactor nuclear y la cámara de máquinas ocupaban la mitad del espacio disponible, el restante era más de lo habitual en un submarino. Cada tripulante disponía de litera propia y todos ellos de una sala común en la que se proyectaban películas, y que incluía una jukebox o una máquina expendedora de refrescos. Además, la gran cantidad de agua necesaria generada para refrigerar el reactor nuclear permitía que los marineros pudieran ducharse a diario y que el submarino fuese el primero en contar con una planta de aire acondicionado a bordo.


El 30 de septiembre de 1954 el Capitán de Fragata Eugene P. Wilkinson recibió el mando del USS Nautilus, aunque no fue hasta el 17 de enero del año siguiente cuando el submarino abandonó por primera vez el astillero de Electric Boat en Groton a la orden por primera vez en la historia de “¡Avante a propulsión nuclear!”. Tras sus pruebas de mar y su entrada oficial en servicio, el Nautilus estaba listo para su primer viaje. El 10 de mayo dejó la Base Naval de Submarinos de New London con destino a San Juan de Puerto Rico, a donde llegó en tan solo 90 horas tras recorrer 1.200 millas náuticas, la mayor distancia recorrida por un submarino sumergido hasta esa fecha, alcanzando velocidades sostenidas de 23,3 nudos. Durante los dos años siguientes el Nautilus continuó batiendo récords y dejando obsoleta toda la doctrina naval de la guerra de submarinos hasta la fecha, inútil ante un sumergible que podía mantenerse sumergido casi indefinidamente mientras se desplazaba a enormes velocidades.

El año 1957 marcó un punto de inflexión en la historia del Nautilus. En febrero el submarino superó las 50.000 millas náuticas recorridas, alcanzando la mítica distancia de 20.000 leguas de la novela de Julio Verne. También fue el año en que se reemplazó el núcleo de su reactor nuclear por primera vez. Y fue el año en que se tomó la decisión de mandarlo al Polo Norte. La URSS y los EE.UU. llevaban dos años enfrascados en la carrera espacial. Ambas naciones contaban con misiles balísticos, pero ninguna había puesto todavía una persona, ni siquiera un satélite, en órbita, aunque parecía que el programa espacial soviético llevaba ventaja. Los americanos necesitaban contrarrestar esta desventaja espacial, y para ello contaban con algo en lo que tenían mucha ventaja: los submarinos y la tecnología nuclear. Pero tener un submarino nuclear no era suficiente. Había que demostrar su capacidad. Y tras evaluar diferentes planes, el gobierno del presidente Eisenhower decidió enviar al Nautilus y su tripulación al Polo Norte, lo que demostraría su capacidad y abriría una nueva ruta hacia su enemigo directo.


La operación, bautizada como “Operation Sunshine”, comenzó el 19 de agosto de 1957. El Nautilus abandonó la base de New London en un viaje de exploración con órdenes de alcanzar los 83º norte. Pero un accidente al emerger entre el hielo dañó los periscopios y obligó al submarino a retornar a su base. Solo dos meses después la Unión Soviética ponía el Sputnik en órbita. Habría que volver a intentarlo al verano siguiente. El 9 de junio de 1958 el Nautilus partió de Seattle hacia el norte, pero el grosor del hielo en el mar de Chukotka, al norte del estrecho de Bering, impidió que el submarino tuviera que dar marcha atrás. El segundo intento partió de Pearl Harbour el 23 de julio. Tras una semana de viaje, el Nautilus se convertía en el primer buque en alcanzar y atravesar el Polo Norte geográfico a las 23:15 EDT del 3 de agosto de 1958. 

Tras su histórico hito, el Nautilus se mantuvo en servicio durante otros veinte años más. Durante este tiempo tuvo una carrera similar a la de cualquier otro buque militar. Participó en diferentes ejercicios de guerra submarina en el Atlántico, estuvo brevemente asignado a la Sexta Flota del Mediterráneo y participó en el bloqueo naval a Cuba durante la crisis de los misiles. Cuando se acercaba el final de sus días su casco vibraba tanto a más de 4 nudos que dejaba inoperativo su propio sonar. El 25 de mayo de 1979 fue su último día en activo, llegando al Mare Island Naval Shipyard en California, en donde fue dado de baja de la Navy el 3 de marzo de 1980. En reconocimiento a su invalorable servicio a la Armada americana el Nautilus fue declarado Hito Histórico Nacional en 1982. Tras pasar por una profunda reforma, el buque fue remolcado a la Base Naval de Submarinos de New London, en donde desde 1986 sirve como un buque museo que atrae cada año a más de 250.000 visitantes. 


Hoy en día hay 130 submarinos nucleares en el mundo, operados por tan solo seis países. Los Estados Unidos mantienen la mayor flota de este tipo de buques, con 66 unidades, más del doble del número de unidades rusas. El camino abierto por el Nautilus en 1958 a través del Polo Norte es una ruta que frecuentan habitualmente, ocultos en silencio bajo el hielo ártico.


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Juan A Oliveira es Ingeniero Técnico Naval por la Universidade da Coruña y MBA por la UNIR. Con más de 20 años de experiencia en el sector naval, desde 2013 edita y coordina el blog vadebarcos.net. Puedes conectar con él a través de LinkedIn.

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