Cuando en 1880 el Livadia (1880-1926), el nuevo yate del zar, se rompió en su viaje inaugural y tuvo que ser reparado en Ferrol

Si existió alguien realmente enamorado de las ideas del ingeniero naval escocés John Elder sobre barcos circulares, ese fue el vice almirante Andrei Alexandrovich Popov. Popov no solo construyó los dos únicos buques militares circulares de la historia, el Novgorod y el y el Kiev (más tarde renombrado como Almirante Popov su honor), sino que añadió a su colección el nuevo yate real del zar Alejandro II, el Livadia. Aunque Popov evolucionó el casco hacia una forma elíptica y consiguió resultados de velocidad y potencia equiparables a buques de la época de casco convencional, el fondo totalmente plano del yate dio problemas ya desde su viaje inaugural, lo que acortó de manera extrema la vida del buque como yate real.