Los laboratorios submarinos SeaLab (1964-1969).

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A mediados de la década de los años 60 del siglo pasado, mientras el gran público y la comunidad científica ponían sus ojos en la Luna, George Bond, doctor retirado que se había unido a la marina de los Estados Unidos de América, miraba hacia la última frontera que quedaba en el planeta, las profundidades oceánicas.

Hasta ese momento el submarinismo estaba limitado a profundidades reducidas y el tiempo de buceo estaba reducido a minutos. Los laboratorios submarinos SeaLab I, II y III cambiaron eso para siempre y mostraron la viabilidad del buceo de saturación. Los conocimientos adquiridos durante sus pruebas hicieron avanzar la ciencia del buceo a altas profundidades, así como el conocimiento de los esfuerzos psicológicos y fisiológicos que los humanos podemos soportar.

El SeaLab I

Con el ánimo de demostrar las posibilidades del buceo de saturación, el 20 de julio de 1964, a unos 40 kilómetros de la costa de las islas Bermudas, el SeaLab I era colocado a una profundidad de 58 metros bajo el océano Atlántico.

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El SeaLab I en la Base Naval de Bermuda

El diseño del artefacto era tremendamente simple: un cilindro con patas naranja de 12 metros de largo y 2,7 metros de diámetro, de 30 toneladas de peso. En su costado tenía un par de pequeños portillos, y en su fondo una escotilla para la salida de los submarinistas a sus excursiones de buceo. En su interior, alojamientos muy básicos para los tripulantes, equipos de buceo y los equipos de monitorización de la salud de los acuanautas.

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Interior del SeaLab I

Durante once días cuatro submarinistas vivieron a bordo del SeaLab I: Robert Thompson, Lester Anderson, Robert A Barth y Sanders Manning, dirigidos desde la superficie por el capitán George F Bond.

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El equipo del SeaLab I (de izquierda a derecha: Robert A Barth, George F Bond, Lester Anderson, Robert Thompson y Sanders Manning)

Aunque el experimento estaba programado para tener una duración de tres semanas, fue interrumpido por la llegada de una tormenta tropical que ponía en riesgo la vida de los acuanautas y el equipo de apoyo de superficie.

El SeaLab I en el fondo marino

El SeaLab I en el fondo marino

De todos modos, el SeaLab I demostró la viabilidad de vivir en las profundidades durante varios días, y sirvió como prueba de tecnologías como los hábitats submarinos, el uso de umbilicales y los efectos del buceo de saturación, que serían utilizadas posteriormente en la industria de la perforación offshore.

Hoy en día el SeaLab I se encuentra en el Museo del Hombre en el  Mar, en Panama City Beach, Florida.

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El SeaLab I en su ubicación actual

El SeaLab II

El SeaLab II, un nuevo hábitat submarino de 17 metros de largo y 3,6 metros de diámetro, fue colocado en 1965 en las costas de California, en el cañón La Jolla, a una profundidad de 62 metros. El 28 de agosto, el primero de los tres equipos de acuanautas que lo habitaron descendieron a lo que familiarmente llamaron Tilton Hilton (Hilton por las comodidades, y Tilton, del inglés tilt, por la inclinación del lugar).

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Diagrama de instalación del SeaLab II en el cañón La Jolla

El nuevo SeaLab incluía duchas y refrigeración, y se componía de cuatro áreas separadas: la entrada, el laboratorio, la cocina y los cuartos para la tripulación. La entrada y salida de los acuanautas se realizaba por una escotilla en el fondo del SeaLab.

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Cada uno de los tres equipos de submarinistas que habitaron el SeaLab II lo hizo durante 15 días, aunque el también astronauta Scott Carpenter estableció un récord de 30 días en el hábitat submarino.

Si el SeaLab I probó el concepto del buceo de saturación, el SeaLab II demostró la evidencia de que la estación servía como banco de pruebas de diversas tecnologías. Los acuanautas probaron nuevas herramientas submarinas, llevaron a cabo operaciones de rescate, instalaron una estación meteorológica, recogieron materiales del fondo marino y probaron un traje de inmersión calefactado eléctricamente.

Incluso contaron con la ayuda de un delfín llamado Tuffy, al que intentaron entrenar sin mucho éxito para trasladar suministros de la superficie al laboratorio o en el rescate de submarinistas en peligro.

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El SeaLab II

El SeaLab III

Cuatro años después, el 15 de febrero de 1965, el SeaLab III (se trataba del hábitat del SeaLab II reformado) fue colocado a una profundidad de 185 metros en la costa de la isla de San Clemente, en California. Cinco equipos de submarinistas se prepararon para pasar 12 días cada uno en el hábitat submarino, para probar nuevas técnicas de rescate y llevar a cabo estudios oceanográficos.

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El SeaLab III durante su construcción

En cuanto el SeaLab III fue colocado en el fondo el agua empezó a colarse en su interior. Cuatro submarinistas fueron enviados para repararlo, pero no lo consiguieron. En un segundo intento, el acuanauta Berry L Cannon falleció debido a problemas en su respirador y a la hipotermia.

El programa fue cancelado, y el SeaLab III fue recuperado del fondo y desguazado. La investigación continuó a través de programas militares clasificados durante la Guerra Fría. Hoy en día la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) mantiene en funcionamiento el Aquarius en los Cayos de Florida, el único laboratorio submarino en el mundo en funcionamiento dedicado a la ciencia y la educación.

Para saber más:

SeaLab I, II y III en la web Naval Undersea Museum

– Classic Projects: Sealab I, II & III, en la web Engineering and Technology Magazine

– SEALAB’s 50th Anniversary Could Use Some Celebration Too, en la web del Huffington Post

– SEALAB I TO CELEBRATE 50th ANNIVERSARY, en divermag.com

– This Day in Diving History – July 20, 1964 – SEALAB I leaves surface, en la web The United States Navy Experimental Diving Unit

– This Day in Diving History: August 28, 1965 – SEALAB II leaves surface, en la web International Legends of Diving

– SeaLab I The Golden Anniversary of Saturation Diving, pdf de la revista ECO Magacine.


Fuentes gráficas:   scottcarpenter.com   qualityinformationpublishers.com   bernews.com   orologi.forumfree.it scubaboard.com   vislab-ccom.unh.edu   commons.wikimedia.org

Un artículo de Juan A Oliveira. Si te ha gustado la entrada, puedes seguir el blog por TwitterFacebook  o correo electrónico (búscalo más abajo),  para recibir las actualizaciones semanales.

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