Cuando entre 1958 y 1963 el hombre más rico del mundo dejó nueve barcos abandonados en la ría de Ferrol
Onassis. Cuando escuchamos este nombre todos pensamos en lujo, opulencia y dinero, mucho dinero. Pero todo esto estuvo a punto de cambiar en el año 1955, y solo el bloqueo del canal de Suez del año siguiente lo salvó de la ruina y multiplicó su fortuna de la noche a la mañana. Tras este golpe de suerte, la recesión mundial posterior obligó al griego a amarrar sus barcos durante años en el puerto de Ferrol.









