Botado en Gijón el Eleanor Roosevelt de Baleària, el mayor fast ferry del mundo

El astillero asturiano Armon botó esta semana el Eleanor Roosevelt, que con 123 metros será el catamarán fast ferry en activo de mayor eslora del mundo, lo que le permitirá transportar hasta a 1.200 pasajeros y 500 metros lineales de camiones y 250 turismos, o alternativamente 450 turismos. El nuevo buque de Baleària ha supuesto una inversión de 90 millones de euros, y se espera que entre en operación durante el primer trimestre de 2021.

El USV Maxlimer muestra el futuro robótico de la exploración oceánica

El barco autónomo USV Maxlimer acaba de completar con éxito una misión de 22 días en la costa suroeste de Inglaterra durante la cual escaneó 1.000 kilómetros cuadrados del fondo del océano Atlántico, vigilado vía satélite desde el centro de control de SEA-KIT en Tollesbury a 500 kilómetros de distancia, demostrando la utilidad de los buques robóticos no tripulados para este tipo de tareas.

Vídeo: mira el desguace de un buque de 4.000 toneladas resumido en cuatro minutos

El MV Kaami, un buque de carga noruego, navegaba en The Minch, el brazo de mar en el noroeste de Escocia que separa las Highlands y varias de las islas del archipiélago de las Hébridas, cuando encalló el 23 de marzo, dejando a ocho tripulantes rusos varados. Después de una operación de seis semanas para reflotar el carguero de 90 metros de eslora, el buque fue remolcado al dique seco de Loch Kishorn, donde fue totalmente desmantelado.

Las vidas cruzadas de Lyubimova y Tharp, maestras de la oceanografía

Es curioso cómo las historias de la primera mujer científica que embarcó en un buque oceanográfico estadounidense y de la primera persona en cartografiar los fondos de todos los océanos se cruzan. La primera fue una mujer rusa, Yelena Aleksandrovna Lyubimova; la segunda una estadounidense a quien, por su género, no permitían embarcar en un buque de investigación: Marie Tharp.

El Yamato-1 de 1992, el primer barco a propulsión magnetohidrodinámica

La búsqueda de submarinos indetectables empujó durante la segunda mitad del siglo XX la investigación de la propulsión magnetohidrodinámica, basada en una ley fundamental del electromagnetismo: cuando un campo magnético y una corriente eléctrica se cruzan en un fluido conductor eléctrico, su interacción repele el fluido en una dirección perpendicular al campo y la corriente. Así, la fuerza con la que sale repelido el fluido puede emplearse para empujar una embarcación. Sin partes móviles. Sin diferencias de presión. Sin cavitación. Sin ruido.

Cuando Vigo era el centro de la red de comunicación mundial submarina

El 98% del tráfico internacional de Internet circula a través de cables submarinos de fibra óptica. El mayor proveedor mundial de este servicio es Google, con 14 cables que suman más de 112.000 kilómetros bajo el agua. En 2022 la compañía americana pondrá en funcionamiento el Grace Hopper, un nuevo cable que conectará España con Estados Unidos y Reino Unido. Y aunque esto pueda sonar novedoso, la verdad es que tenemos que mirar casi 150 años hacia atrás en el tiempo para encontrar el primer cable submarino de comunicaciones que unió nuestro país con Reino Unido, ya que en 1873 la compañía inglesa Eastern Telegraph Company, conocida popularmente en Galicia como el Cable Inglés, conectó Porthcurno (en el sur de Cornualles) con Vigo.

Capitán de Fragata Mary Sears

En octubre de 2000, la Marina de los Estados Unidos botaba el primer buque de su flota con nombre de mujer en sus 225 años de historia. Se trataba de un buque de investigación, el sexto buque oceanográfico de la clase Pathfinder, el USNS Mary Sears (T-AGS-65), con capacidad para la realización de estudios acústicos, biológicos, físicos y geofísicos, y nombrado así en honor de la capitán de fragata Mary Sears de la Reserva Naval, figura fundamental en el desarrollo de la Institución Oceanográfica Woods Hole y considerada como una de las primeras oceanógrafas en la Marina de los Estados Unidos.