La explosión de Halifax: el accidente naval que devastó una ciudad de Canadá

El humo se eleva sobre Halifax minutos después de la explosión (fuente: Mashable)

La mañana del 6 de diciembre de 1917 la ciudad canadiense de Halifax sufrió la mayor explosión producida por la humanidad antes de la bomba atómica. El choque entre el buque noruego SS Imo y el SS Mont-Blanc, un carguero francés lleno de material explosivo, produjo una explosión de 2,9 kilotones, dejando tras de sí 1.600 muertos, 9.000 heridos y la destrucción de gran parte de la ciudad.

El puerto de Halifax

La llegada de la línea del tren de los Ferrocarriles Intercoloniales de Canadá y la construcción de la Deep Water Terminal de Halifax en 1880 permitieron el incremento del tráfico de mercancías en la zona, acelerando el desarrollo de las comunidades a las que sirve el puerto, Halifax en la orilla oeste y Dartmouth en la orilla este.

Aunque la región sufrió un periodo de crisis al final del siglo XIX debido al empuje de las ciudades del centro de Canadá, la amenaza de la Primera Guerra Mundial llevó al gobierno canadiense a realizar importantes inversiones en toda la franja costera, y para 1917 el área del puerto hospedaba a 65.000 personas y se había convertido en un importante núcleo de actividad que albergaba la base de operaciones de la Royal Navy inglesa en norteamérica.

Los ataques de los submarinos u-boat alemanes a los barcos aliados hicieron que estos instaurasen el sistema de convoyes para reducir las pérdidas agrupando a los buques mercantes que navegaban hacia Europa protegidos por buques de guerra. La bahía de Halifax es estrecha en su bocana, pero se ensancha en su interior tras pasar el puerto, en lo que es conocido como el fondeadero de Bedford Basin. Era allí donde los diferentes barcos de carga, mezclados con los buques de guerra, esperaban fondeados antes de partir con suministros y soldados hacia Europa, protegidos por el sistema defensivo de la zona, que contaba con una guarnición, baterías y redes antisubmarinos, que solo se abrían de día y sin horario fijo.

Buques fondeados en el Bedford Basin durante la Primera Guerra Mundial (fuente: Halifax Magazine)

El SS Imo

Todos los buques con destino a Europa debía de pasar por el puerto Halifax para inspección, y así lo hizo el carguero noruego SS Imo el 3 de diciembre de 1917. El buque había navegado desde Holanda hasta Nueva York, y ahora se dirigía a la Bélgica ocupada fletado por la “Commission for Relief in Belgium” con alimentos que paliaran la hambruna del país. Construido en 1889 en el astillero Harland & Wolff y bautizado originalmente como Runic, el Imo, de 131 metros de eslora por 14 de manga había sido fabricado originalmente para el transporte de ganado.

Aunque el buque había pasado todos los trámites necesarios la tarde del día 5, el retraso del carbón con el que alimentaba su máquina impidió que el barco dejara el puerto antes de que se levantaran las redes antisubmarinos, lo que los obligó a permanecer fondeados hasta la mañana siguiente.

El SS Imo tras la explosión y el tsunami (fuente: Mashable)

El SS Mont-Blanc

El buque de carga francés SS Mont-Blanc llegó esa misma tarde a la entrada al puerto de Halifax con la intención de unirse al convoy con dirección a Europa, cargado con 1.766 toneladas de ácido pícrico húmedo (inflamable), 600 de ácido pícrico seco (explosivo), 250 de TNT (explosivo) y 62 de algodón pólvora (explosivo) en sus bodegas, y 494 bidones de bencina (gasolina) sobre su cubierta.

Construido en Inglaterra en 1899, el Mont-Blanc tenía 98 metros de eslora por 14 de manga. El buque llegaba desde Nueva York, pero no obtuvo el visto bueno para acceder al puerto hasta la noche, con las redes antisubmarinos que protegían el puerto levantadas, por lo que tendría que esperar a la mañana siguiente para acceder al Bedford Basin.

El SS Mont-Blanc en una imagen tomada años antes del accidente (fuente: grijalvo.com)

El accidente

The Narrows es el estrecho canal de entrada al Bedford Basin. Los barcos debían mantenerse a la derecha del canal al cruzarlo y no superar los 5 nudos de velocidad. A las 07:30 de la mañana del 6 de diciembre, el Imo recibió permiso para abandonar la ensenada. En un intento por recuperar el tiempo perdido debido a la carga del carbón, el buque navegaba muy por encima de la velocidad permitida en el estrecho.

El primer obstáculo en su camino fue el vapor SS Clara, que se acercaba por el lado incorrecto del canal. El Imo se vió forzado a dirigirse hacia el centro del canal para evitarlo. Poco después, se encontró con el remolcador Stella Maris y las dos barcazas que remolcaba, que venía también por el medio del canal. Consiguieron evitarlo yéndose más hacia babor, pero al hacerlo se encontraron de frente con el Mont-Blanc.

El Mont-Blanc había accedido al puerto tan pronto como las redes antisubmarinos habían sido levantadas. Cuando vieron al Imo, este se encontraba a poco más de un kilómetro de distancia en un claro rumbo de colisión con ellos. A pesar de todos los avisos sonoros que se dieron entre los buques, finalmente se vieron obligados a cruzarse estribor con estribor. El Imo, que se había ido desplazando cada vez más a babor, se encontraba ya muy cerca de la orilla del canal. En un último intento por evitar quedarse varado en la orilla, a las 08:45 de la mañana, el Imo se desplazó ligeramente a estribor, colisionando su proa con el costado del Mont-Blanc tan solo a un nudo de velocidad.

En el Imo el golpe fue casi imperceptible, y los daños se reducían a un pequeño agujero en el pique de proa. Los daños en el Mont-Blanc se resumían en un agujero de dos metros de ancho en el casco, pero algunos de los barriles de bencina almacenados en su cubierta se derramaron por la cubierta. Las chispas generadas por el roce de los cascos de acero de los barcos encendieron la bencina, y en un instante el incendio en el Mont-Blanc era incontrolable. El fuego llegó por la abertura del casco a la bodega número uno, en donde se almacenaban algunos de los explosivos a bordo del buque.

La tripulación del Mont-Blanc abandonó el barco, y mientras se dirigían en los botes hacia la orilla de Dartmouth, el Mont-Blanc navegó sin control hasta chocar con el muelle 6 del puerto de Halifax. Diferentes buques, incluyendo el remolcador Stella Maris, e incluso una dotación de bomberos se acercaron para intentar apagar el incendio, mientras los habitantes de Halifax y Dartmouth se asomaban a sus ventanas admirando el espectáculo del buque en llamas.

La explosión

A las 09:05 de la mañana del 6 de diciembre de 1917, tan solo 20 minutos después de la colisión, el Mont-Blanc detonó en una explosión de 2,9 kilotones, una quinta parte de la potencia de la bomba atómica lanzada 28 años después sobre Hiroshima. El Mont-Blanc desapareció en el acto.

La temperatura subió hasta los 5.000 grados centígrados, vaporizando el agua alrededor de manera que el fondo del puerto quedó al aire. El vacío fue llenado por un tsunami que se elevó 18 metros por encima de la marca de la marea más alta del puerto aumentando la destrucción. La onda expansiva, desplazándose a más de 1.000 metros por segundo, destruyó o dañó 12.000 edificios en un radio de dos kilómetros y medio, matando en el acto a 1.600 personas e hiriendo a otras miles. Se registraron daños en un radio de 16 kilómetros y efectos sísmicos a más de 100.

La columna de humo generada por la explosión (fuente: Mashable)

La explosión generó una nube de humo de más de 3.500 metros de altura. Virutas de acero incandescentes llovieron sobre Halifax y Dartmouth. El cañón del Mont-Blanc fue hallado en el lago Albro, a 5,6 kilómetros del lugar de la explosión, y el ancla, de media tonelada, apareció en Armdale, 3,2 kilómetros al sur. Las tripulaciones de los barcos que se acercaron a apagar el incendio perecieron casi completamente (21 de 26 personas del Stella Maris fallecieron); sin embargo, tan solo un tripulante del Mont-Blanc falleció.

Zona cero de la explosión (fuente: grijalvo.com)

La destrucción fue total en el puerto y alrededores. En el mar, cinco buques fueron destruidos y otros 28 dañados, sumando más de 150 tripulantes muertos. En Halifax y Dartmouth se declararon cientos de incendios. Tres horas después de la explosión se organizaron los trabajos de rescate y las tareas de extinción de los incendios. La nevada que cayó en la zona al día siguiente entorpeció estos trabajos, pero apagó los fuegos que quedaban encendidos.

Las cifras de fallecidos entre la explosión, la lluvia de material, el tsunami y los incendios posteriores oscilan entre los 1.600 y las 2.000 personas, a las que hay que sumar otros 9.000 heridos. Aunque se identificó inicialmente al Mont-Blanc como responsable del accidente, finalmente se culpó a los dos buques.

Supervivientes entre las ruinas de Halifax (fuente: Mashable)

Para saber más:


Juan A Oliveira es el responsable del Área de Ingeniería Naval Aplicada en CT Ingenieros. Desde 2013 edita y coordina el blog de temática naval vadebarcos.net. Puedes conectar con él a través de Twitter o LinkedIn.

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