El Espazo Museístico da Carpintería de Ribeira de Outes, un museo homenaje a la construcción naval tradicional


La de Muros y Noia es la primera de las Rías Baixas. Aunque el pueblo marinero y la villa medieval son los que dan nombre a la ría, el concello de Outes, al fondo de la misma, ocupa más de la mitad de su litoral. Un concello en el que destaca en su economía el sector primario, gracias a la pesca o el marisqueo, pero también el sector secundario por sus aserraderos y astilleros. La madera de los árboles de la zona, especialmente adecuada para la construcción naval, hizo que los bordes de la ría se llenaran de playas, varaderos y pequeños astilleros en donde se fabricaban todo tipo de barcos, hasta convertir al concello de Outes en la capital de esta industria en Galicia entre finales del siglo XIX y mediados del XX, ubicándose allí la tercera parte de las más de cien carpinterías de ribeira que existían en esa época en las costas gallegas.



Las carpinterías de ribeira representaron la industrialización de la construcción artesanal de pequeñas y medianas embarcaciones. Antes de la aparición de las primeras grandes vías de comunicación, el cabotaje demandaba la fabricación de barcos para el transporte de mercancías. También se necesitaban para dar soporte a la pesca o el marisqueo. En estas carpinterías se trazaban, cortaban y labraban las diferentes piezas de madera que daban forma al casco, la compartimentación interna y las diferentes superestructuras colocadas sobre la cubierta.

Ubicadas en la orilla de un río o en una playa o zona con acceso al mar, protegidas del viento y con fácil acceso a las materias primas necesarias, principalmente madera, hasta mediados del siglo XX las carpinterías de ribeira eran lugares casi sin edificaciones, excepto por algún galpón construido con los materiales sobrantes por el carpintero para almacenar las herramientas, que se desmontaba al finalizar la obra. Solo en casos excepcionales estas improvisadas carpinterías dieron el salto para convertirse en verdaderas factorías industriales, aunque siempre formadas por sencillos edificios construidos sobre una base de piedra sobre la que se colocaba una estructura de madera que servía de almacén y taller.

La llegada del acero y los materiales compuestos representó el declive de las carpinterías de ribeira. Aquellas que no evolucionaron y se convirtieron en pequeños astilleros, o bien desaparecieron, la mayoría, o bien se convirtieron en un elemento más del patrimonio histórico de los pueblos marineros. Hoy en día, tanto las diferentes administraciones como asociaciones culturales están haciendo un gran esfuerzo para preservar todos los elementos de este oficio, una parte muy importante de nuestro patrimonio cultural marítimo. Es aquí donde se ubica el proyecto de recuperación, rehabilitación y musealización del Estaleiro de Ciprián, convertido en el “Espazo Museístico da Carpintería de Ribeira” del concello de Outes.

De las decenas de carpinterías de ribeira que existieron en Outes solo quedan algunos restos, salvo las de Farei y Cipriano Domínguez. La de este último está ubicada en el lugar de Tavilo, entre la desembocadura del Bendimón y la playa de Broña. El pequeño astillero fue una empresa familiar, heredada por Cipriano Domínguez Montes en 1942 para seguir el legado de su padre Domingo Domínguez y su abuelo Manuel Domínguez, también carpinteros de ribeira. La actividad en la atarazana finalizó en 1980, pero la buena construcción del astillero permitió que se mantuviese en pié hasta 2017, año en que los temporales lo dejaron en estado de ruina parcial. Ante el riesgo de desaparición, el concello de Outes decidió en 2018 encargar la rehabilitación del mismo y su transformación en espacio museístico.



El proyecto de rehabilitación del astillero persiguió cuatro objetivos clave: en primer lugar, se eliminó una pequeña caseta de escaso valor constructivo y etnográfico que albergaba los motores eléctricos de finales de los años 1970 buscando ampliar la visualización del edificio. En segundo término, se decidió mantener el volumen actual sin practicar modificaciones, respetando así la memoria de la actividad que allí se desarrolló. Edificado a finales del XIX, el astillero fue construido con recursos locales como la madera, el granito y la teja, con una forma trapezoidal ajustada a las condiciones del entorno y las necesidades funcionales propias de la actividad que allí se desarrollaban. A su alrededor se conservaron los elementos característicos de la parcela como el muro litoral, la plataforma de trabajo exterior y la rampa de granito a forma de grada.

En tercer lugar, se buscó mantener la expresión de las fachadas originales de madera, recuperando el mayor número posible de elementos existentes, como las columnas y las cerchas de la cubierta o las tablas del cerramiento del taller, y se sumaron otros elementos nuevos fabricados con maderas autóctonas para mantener la identidad visual del lugar, como un almacén, unos baños o un punto de información turística en la que obtener no solo información sobre el museo sino también sobre toda la ría de Muros y Noia.


Finalmente, se acometió la transformación del edificio principal, formado por el taller y el tinglado, para adaptarlo a su nueva función museística. Tras cruzar el tinglado, abierto por sus extremos y un lateral, se accede al taller, dividido ahora en tres espacios. El primero de ellos es un pasillo de entrada en el que se exponen mapas, planos y fotografías de la historia de la carpintería de ribeira en Outes y del propio astillero. El segundo es una sala multimedia en la que los visitantes pueden conocer mediante un vídeo el proceso de construcción de los barcos de madera. Y por último, la tercera sala sirve como lugar de exposición de algunos de los elementos más representativos de esta industria: maquetas y planos de barcos, herramientas, un banco de carpintero, la sierra original del astillero y el motor Ayón que la movía para cortar la madera.



Con una financiación que superó los 500.000 €, parte de ellos aportados por el propio concello de Outes y el resto mediante una subvención del GALP Costa Sostible, el nuevo museo abrió sus puertas en febrero de 2023, mejorando el entorno litoral y paisajístico en su conjunto y dotando al concello de Outes de un espacio cultural, patrimonial e industrial que no existe en ningún otro punto de la geografía gallega.

La visita al “Espazo Museístico da Carpintería de Ribeira” puede completarse con otras dos actividades de gran interés. La primera es completar la “Ruta dos Carpinteiros cos Pés Mollados”, que desde O Freixo hasta Punta do Requeixo y mediante un completo mapa con geolocalización de los puntos más destacados del recorrido nos muestra como trabajaban los carpinteros de ribeira.

La segunda es recorrer la ría navegando a bordo del Joaquín Vieta. Desde el puerto de O Freixo parten los viajes turísticos a bordo del balandro más antiguo de Galicia. Construido entre 1915 y 1916 en los astilleros Ríos de O Freixo para el industrial conservero Joaquín Vieta, vecino de Muros, el barco, nombrado como su dueño, era en origen un balandro de cabotaje de dos palos construido con carballo y pino del país, con una eslora de 15 metros y una manga de 4,63 metros. Sus primeros años los dedicó al transporte de madera y otras mercancías entre Muros y Vigo, aunque durante sus más de cien años de vida cambió tanto de forma como de dueño varias veces.


En 1932 se le añadió un motor diésel y en 1952 sufrió la mayor de sus remodelaciones, eliminando el palo de popa, modificando sus dimensiones, aumentando su eslora a 17,25 metros y su manga a 5 metros y se le añadió un puente de mando com camarotes para el patrón y el maquinista. En 1982, el Joaquín Viota fue vendido a José Albores, que tras eliminar el único palo que le quedaba e instalar una grúa en su lugar lo utilizó como auxiliar de bateas en las ensenadas de Muros y Esteiro. Las hermanas María Dolores y Purificación Alborès heredaron el balandro en 1995, y en 2006 lo cedieron gratuitamente a la Asociación Balandro Joaquín Vieta. Tras cinco años de mucho trabajo, la asociación consiguió restaurar el barco, que hoy en día vuelve a navegar por las aguas de la ría cargado de turistas y curiosos.


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Juan A Oliveira es Ingeniero Técnico Naval por la Universidade da Coruña y MBA por la UNIR. Con más de 20 años de experiencia en el sector naval, desde 2013 edita y coordina el blog vadebarcos.net. Puedes conectar con él a través de LinkedIn.

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