El Teleautomaton de Tesla: el primer dron marino.

Los buques autónomos o controlados a distancia, sin tripulación a bordo, están a la vuelta de la esquina. En febrero de 2015, la Agencia Finlandesa de Financiación para la Innovación Tekes aprobó y financió con 6,6 millones de euros una unión universidad-empresa para la investigación acerca de este tipo de buques. El proyecto, denominado AAWA (Advanced Autonomous Waterborne Applications Initiative ) une a centros de investigación como la Universidad Tecnológica de Tampere, el Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia o la Universidad de Turku con empresas punteras como Rolls-Royce, NAPA o Deltamarin. Hasta finales de 2017 analizarán los factores económicos, sociales, legales, de regulación y tecnológicos que harán de los buque autónomos una realidad, trabajando en los diseños preliminares y en las especificaciones de la primera generación de este tipo de embarcaciones.

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Imagen por ordenador de un buque autónomo de Rolls-Royce (fuente: www.satelital-movil.com)

Pero el origen de los drones marinos se remonta más de cien años atrás. El 1 de julio de 1898, el inventor, ingeniero mecánico, ingeniero eléctrico y físico de origen serbio Nikola Tesla (1856-1943) presentaba en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos su “Method of and Apparatus for Controlling Mechanism of Moving Vessels or Vehicles” (“Método y Aparato para Controlar el Mecanismo de Movimiento de Buques o Vehículos”). La patente describía el primer dispositivo de control remoto de cualquier tipo de vehículo, como barcos, globos o automóviles.

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Imagen extraída de la patente de Tesla (fuente: Tesla Books)

Tesla llevó su patente a la práctica en el marco de la primera Electrical Exhibition celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York en septiembre del mismo año. Para la demostración se instaló una piscina en el interior del edificio, en la que Tesla hizo navegar su Teleautomaton, una pequeña embarcación a radio control de poco más de un metro de largo, controlada por él desde el puesto de control.

El Teleautomaton contaba con una antena en su centro para recibir las ondas de radio enviadas desde el puesto de control, y dos antenas más bajas a proa y a popa con sendas bombillas que ayudaban al operador a definir la posición y rumbo de la embarcación de noche. Dentro del casco el artefacto estaba equipado con un motor eléctrico que giraba la hélice y otro que movía el timón, una batería para alimentar los motores y las luces y el mecanismo que transformaba las señales de radio enviadas por Tesla en diferentes órdenes para el Teleautomaton.

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Tesla presentando su Teleautomaton en la Electric Exhibition de 1898 (fuente: cyberneticzoo.com)

Desde su puesto de control, Tesla podía dirigir la embarcación en cualquier dirección, moverlo hacia delante o hacia atrás, pararlo o encender cualquiera de las bombillas. Todo ello gracias a un artilugio de su invención, básicamente una lata rellena de polvo de óxido metálico y un disco en el que se encontraban las diferentes órdenes para el propulsor, timón y luces. Al recibir la señal de radio, los granos del polvo de óxido metálico se unían y cerraban el circuito eléctrico que hacía girar un paso el disco. Una vez transmitida la orden, la lata era volteada y el polvo de óxido se separaba y abría el circuito eléctrico.

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Esquema del Teleautomaton (fuente: Engadget)

Cada paso del disco contenía una combinación diferente de órdenes, que podía ser “timón al centro/propulsión avante/luces apagadas”, y el siguiente paso “timón a la derecha/propulsión avante/luces apagadas”. Tesla conocía la secuencia de las órdenes en el disco y el número de señales que debía enviar para colocar el disco en la posición adecuada. En una época en que la radio era conocida por muy pocos, muchos de los asistentes al evento creyeron que Tesla estaba manejando la embarcación con su mente.

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El Teleautomaton (fuente: cyberneticzoo.com)

Además de la embarcación utilizada en la demostración, Tesla construyó otra para navegar bajo la superficie, aunque era más parecida a un torpedo que a un verdadero submarino. En noviembre de 1898, la Oficina de Patentes concedió la patente de su dispositivo a Tesla, y, a pesar que hasta su amigo Mark Twain se ofreció irónicamente a servirle de comercial ante los imperios británico y alemanes viendo el potencial militar de su invento, Tesla fue incapaz de venderlo a la marina de los Estados Unidos. Las fuerzas armadas no verían la utilidad de la tecnología del control remoto hasta varias décadas después durante la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día se puede contemplar en el Museo Nikola Tesla de Belgrado (Serbia) una réplica del Teleautomaton construida siguiendo las notas manuscritas del inventor.

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Réplica del Teleautomaton en el Museo Tesla de Belgrado (fuente: cyberneticzoo.com)


Un artículo de Juan A Oliveira. Si te ha gustado la entrada, puedes seguir el blog por TwitterFacebook  o correo electrónico (búscalo más abajo),  para recibir las actualizaciones semanales.

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