La vuelta al mundo del Licor 43

La edición 2017-18 de la Volvo Ocean Race, la Vuelta al Mundo de Vela, terminó en La Haya con el equipo español Mapfre en segunda posición, tan solo por detrás del equipo ganador, el chino Dongfeng Race Team, tras ganar tres de las siete etapas y otras tres de las siete regatas costeras.

Pero este éxito actual de la vela española están muy lejos de la primera experiencia de nuestro país en la competición, la aventura del Licor 43, con el ingeniero naval Joaquín Coello a la cabeza acompañado de trece valientes tripulantes que en 1981 consiguieron que por primera vez un barco construido en España participara y consiguiera finalizar la Whitbread Round the World Race, la vuelta al mundo de vela.

Fuente: El País

Coello, ingeniero naval por la Escuela de Ingenieros Navales de Madrid y trabajador en la Empresa Nacional Bazán en Cartagena, había sido elegido Mejor Deportista Náutico Español en 1979, tras completar en duodécimo lugar la regata Ruta del Ron, en la que cruzó el Atlántico en solitario a bordo del velero Gudrum IV, diseñado por él mismo.

Estas credenciales le llevaron a convencer a la empresa cartagenera Licor 43 para que le financiase la construcción de un nuevo velero y la participación con el mismo en la tercera edición de la Whitbread Round the World Race, la vuelta al mundo de vela.

El nuevo velero, bautizado como Licor 43, fue construido en el astillero de la Empresa Nacional Bazán en Cartagena siguiendo un diseño del propio Coello. Fabricado en aluminio, el Licor 43 una vez terminado resultó unas tres toneladas más pesado de lo calculado, lo que lo convirtió en una de las embarcaciones más lentas de las que participaban en la prueba, aunque también de las más resistentes.

Una vez conseguido el dinero para el barco, hacía falta la tripulación. Se puso en marcha un proceso de selección en toda España, tras el que fueron seleccionados trece tripulantes: Jordi Brufau, Jacinto Criado, Francisco Fernández, Tomás Gallart, Santigo García-Gascón, Antonio Guiu, Sotero Gutiérrez, José Mora, Fernando Muñoz, Joaquín Quero, Juan Ramos, Rafael Tibau y Luis Vial y de Vial.

Fuente: El País

La edición de 1981 de la Whitbread Round the World Race alcanzó un récord de participantes con 29 barcos tomando la salida en Portsmouth (Reino Unido), una cifra que casi doblaba a la edición celebrada cuatro años antes. Francia, con seis embarcaciones, era el país con más participantes. Le seguían Italia con cinco, y Reino Unido con tres.

Suecia, Bélgica y Nueva Zelanda participaban con dos cada uno. Entre los participantes, el millonario holandés Cornelis van Rietschoten, defensor del título obtenido en la edición anterior. Por delante, 27.000 millas náuticas, 50.000 kilómetros repartidos en cuatro etapas, con salida y llegada en Portsmouth y con escalas en Ciudad del Cabo (Suráfrica), Auckland (Nueva Zelanda) y Mar del Plata (Argentina).

La participación del Licor 43 más que una competición, fue toda una aventura. Antes de finalizar la primera etapa, la nevera de a bordo ya se había estropeado, obligándolos a consumir comida enlatada, y a utilizar la carne fresca estropeada como cebo de pesca, con el que llegaron a pescar un tiburón de metro y medio.

Durante la segunda etapa, de camino a Auckland en medio del Índico, de noche, con vientos de 60 nudos, olas de 12 metros de altura y temperaturas de cero grados centígrados, el Licor 43 sufrió su primera rotura del palo. Con un aparejo de fortuna consiguieron alcanzar la ciudad australiana de Hobart, en Tasmania, en donde se equiparon con un nuevo palo.

Fuente: El País

Otra vez, durante la tercera etapa, el palo volvió a romperse a poco más de 150 millas del cabo de Hornos. Un nuevo aparejo de fortuna les permitió llegar hasta Mar del Plata y finalizar la etapa. La salida desde allí hacia Portsmouth coincidió con el comienzo de la Guerra de las Malvinas, así que días después cuando alcanzaron el canal de la Mancha se cruzaron con la armada inglesa navegando hacia el cono sur.

El Licor 43 alcanzó el décimo noveno lugar de la clasificación final, resultando el penúltimo de los veinte barcos que consiguieron acabar la prueba, tardando ocho días más que el ganador, el holandés Flyer. Pero nadie podía quitarles el honor de ser la primera embarcación construida en España y tripulada por españoles en finalizar la vuelta al mundo de vela.


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Juan A Oliveira es el responsable de las Áreas de Ingeniería Naval Aplicada y Estructuras en CT Ingenieros. Desde 2013 edita y coordina el blog de temática naval vadebarcos.net. Puedes conectar con él a través de Twitter o LinkedIn.

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