
Pocos barcos pueden presumir de tener una vida tan completa como la del “Ocean Endeavour”. El buque que se encuentra estos días en Metalships para someterse a diversas tareas de mantenimiento nació como barco de pasaje en la antigua Unión Soviética, navegó el Mediterráneo para chipriotas e israelíes, visitó el Ártico y la Antártida, e incluso sirvió como transporte de las tropas de la OTAN a Groenlandia ante la amenaza de Trump.
Los orígenes soviéticos
El objetivo del Décimo Plan Quinquenal de la Unión Soviética (1976-1980), oficialmente conocido como «Plan de Calidad y Eficiencia», era fortalecer la economía del país. Entre sus líneas se encontraba el aumento de 4,6 millones de toneladas de peso muerto (DWT) de la flota mercante, con medidas como la construcción de siete buques idénticos de la clase “Dmitriy Shostakovich” a repartir entre las principales compañías navieras de la Unión: la Estonian Shipping Company de Tallin, la Black Sea Shipping Company de Odessa, la Baltic Shipping Company de Leningrado y la Far Eastern Shipping Company de Vladivostok.
Los siete ferris de la clase “Dmitriy Shostakovich” compartían las mismas características. Con una eslora de 133,15 metros por 21 metros de manga y propulsados por cuatro motores diésel Sulzer-Skoda con una potencia combinada de 12.800 kW que les permitían alcanzar los 20 nudos, podían transportar hasta 420 pasajeros y 14 vehículos. Diseñados para navegar en todo tipo de condiciones marítimas y meteorológicas, estaban equipados con dos restaurantes y tres bares, un solárium, una sauna y varias cómodas áreas de descanso, lo que les permitía realizar tanto viajes turísticos como rutas comerciales de transporte de pasajeros y automóviles. Todos ellos fueron construidos en el astillero polaco de Stocznia Szczecińska y botados entre 1979 y 1986. Pero el que nos interesa hoy es el cuarto de la serie, bautizado como “Konstantin Simonov”, botado el 17 de abril de 1981 y entregado a la Far Eastern Shipping Company el 21 de abril de 1982.

Una vida convulsa
La vida del “Konstantin Simonov” fue convulsa desde el primer momento. Tras su viaje inaugural que lo llevó de Riga a Cuba, el buque viajó de vuelta a Odessa para ponerse al servicio de la Black Sea Shipping Company y realizar cruceros en el mar Negro y en el Mediterráneo, y tan solo cuatro años después pasar a la Baltic Shipping Company y a Leningrado como su puerto base desde el que navegar en la ruta comercial a Helsinki.
El colapso de la Unión Soviética se llevó por delante a muchas empresas que no supieron adaptarse al capitalismo, entre ellas la Baltic Shipping Company. Tras declararse en bancarrota en mayo de 1996, sus activos fueron inmovilizados. Entre ellos el “Konstantin Simonov”, que acabó amarrado en el puerto alemán de Kiel. Su subasta fue bastante pintoresca: la compañía venezolana Columbia Ship Management lo adquirió para ponerlo al servicio de la Pakartin Shipping, con base en Chipre con el objetivo de hacer cruceros en Australia, aunque finalmente su destino fue el mar Mediterráneo, en donde operó entre 1996 y 2000 bajo el nuevo nombre de “Francesca”.

Del Mediterráneo a los polos
En septiembre del año 2000 el buque volvió a cambiar de propietario, de fletador y de nombre, aunque siguió navegando en el Mediterráneo hasta 2010, ahora propiedad de Abcus Shipping, operando para la compañía israelí Mano Maritime y rebautizado como “The Iris”. En esta época sus interiores fueron reformados para albergar hasta a 650 pasajeros en 231 camarotes. Y en el año 2010 cambió de nuevo, ahora renombrado como “Kristina Katarina” y tras una profunda modernización en la que no solo 193 de sus camarotes, sus pasillos, zonas públicas y restaurantes fueron renovados, sino que también su casco fue reforzado para la navegación en el hielo polar. Desde su nuevo puerto base en Kotka el buque se dedicó a realizar cruceros por el Mediterráneo y el Atlántico para la compañía finlandesa Kristina Cruises, hasta que la crisis financiera en Finlandia acabó con el buque inmovilizado en el puerto de Las Palmas en noviembre de 2013.
Con más de 30 años de vida podría haber sido el fin del “Konstantin Simonov”. Pero el buque aún tendría tiempo de dejar su nombre en los libros de historia. Kristina Cruises decidió venderlo en 2014 a la compañía Achieva SF-one de Miami, que lo puso al servicio de Adventure Canada con el nuevo nombre de “Ocean Endeavour”. Para los canadienses realizó cruceros durante ese año tanto en el Ártico como en la Antártida, antes de ser transformado completamente en un crucero de expedición polar, reduciendo su capacidad a 198 pasajeros.

Testigo de la historia: la expedición Franklin
169 años antes de que el “Ocean Endeavour” navegara las frías aguas del Ártico canadiense, los dos mejores buques de exploración de la época, el “Erebus” y el “Terror” se habían embarcado en un viaje científico y de exploración bordeando el continente americano por el norte, intentando descubrir si era posible la navegación del Atlántico al Pacífico a través del conocido como Paso del Noroeste, lo que acortaría muchísimo el tránsito evitando bordear América del Sur (el Canal de Panamá no se abrió hasta 75 años después).
La última vez que el los dos buques de la expedición Franklin fueron vistos fue el 28 de julio de 1845 en la bahía de Baffin por los balleneros “Prince of Wales” y “Enterprise”. Nada se supo de ellos durante los tres años siguientes, y solo gracias a la presión ejercida por la esposa de Franklin se organizó una expedición de búsqueda y rescate en 1848. Durante la segunda mitad del siglo XIX, más de 35 expediciones partieron en la búsqueda de los barcos y sus hombres. Diferentes artilugios, objetos y tumbas de la expedición fueron encontrados a lo largo de los siglos XIX y XX, pero los propios barcos permanecían desaparecidos.
El 2 de septiembre de 2014 la expedición de búsqueda Victoria Strait Expedition encontró finalmente el pecio del “Erebus” al este del golfo de la Reina Maud; dos años después, el 3 de septiembre de 2016, aparecía el “Terror” al fondo de una bahía al sur de la isla del Rey Guillermo. Para preservar los restos de ambos buques no se dio la localización exacta de los hallazgos y se protegieron los pecios por el National Historic Sites of Canada administrado por Parks Canada. Pero cinco años después, Adventure Canada organizó un crucero por el Paso del Noroeste que durante su ruta los llevaría a visitar el lugar exacto del naufragio del “Erebus”. El 5 de septiembre de 2019, el “Ocean Endeavour” alcanzó el lugar del naufragio, y sus cruceristas se convirtieron en las primeras personas no científicas en ver los restos del histórico barco.

De la pandemia a la geopolítica
En 2020 todas las expediciones del “Ocean Endeavour” fueron canceladas por el impacto de la pandemia, retomándose en 2021 bajo estrictos protocolos COVID: vacunación obligatoria para todos los pasajeros, personal y tripulación; distanciamiento social, protocolos mejorados de higiene y limpieza; pre-screening médico antes del embarque y personal médico adicional a bordo. En estas condiciones el buque retomó sus cruceros por el Ártico y la Antártida, viajes que mantuvo con condiciones más relajadas hasta octubre del año pasado, cuando finalizó su contrato con Adventure Canada tras 10 temporadas.
En febrero de 2026 el “Ocean Endeavour” fue protagonista de una de las misiones más curiosas desde su puesta en servicio hace ya 45 años: servir de transporte y hotel de las tropas danesas y de la OTAN enviadas a Nuuk (Groenlandia) durante la operación “Arctic Endurance”, con la que se daba respuesta a las pretensiones de Donald Trump de anexionar ese territorio a Estados Unidos. Una vez que la tensión sobre Groenlandia se relajó y la administración de los Estados Unidos puso el foco en otros objetivos, el antiguo buque soviético dio por concluida su misión de cuartel flotante en el puerto de Nuuk.
Ahora el buque llega a Vigo para someterse a una parada técnica programada en la que se le realizarán diversas tareas de mantenimiento. Aunque el alcance detallado de las mismas no ha trascendido, lo más probable es que su propietario actual busque ponerlo a punto a la espera de una nueva venta que mantenga en funcionamiento a este veterano de los mares.

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Juan A Oliveira es Ingeniero Técnico Naval por la Universidade da Coruña y MBA por la UNIR. Con más de 20 años de experiencia en el sector naval, desde 2013 edita y coordina el blog vadebarcos.net. Puedes conectar con él a través de LinkedIn.
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