Principessa Jolanda: botado y hundido.

El Principessa Jolanda iba a ser uno de los trasatlánticos más grandes y modernos de su tiempo. Encargado en 1907 junto con su gemelo el Principessa Mafalda por la compañía Lloyd Italiano al astillero Cantiere Navale de Riva Trigoso (Italia), el diseño del ingeniero Erasmo Piaggio, de 149 metros de eslora y equipado con los últimos avances tecnológicos de la época, como la luz eléctrica, teléfonos en cada camarote y el sistema de telegrafía sin hilos de Marconi, estaba destinado a rivalizar con los buques de las navieras del norte de Europa en la ruta entre el viejo continente y latinoamérica.

El Principessa Jolanda y su buque gemelo recibían sus nombres en honor de las hijas del rey Víctor Manuel III, hermanas de Humberto II, el último rey de Italia. Los buques tenían unas dimensiones de 149 metros de eslora por 17 de manga, y estaban equipados con dos motores cada uno que sumaban 7.500 kW de potencia total, con lo que los buques podrían alcanzar los 18,5 nudos de velocidad máxima, suficientes para viajar desde Italia a Argentina en poco más de 15 días.

Con un presupuesto de seis millones de liras de la época, la construcción del Principessa Jolanda estaba casi finalizada cuando Riva Trigoso, un pequeño pueblo en la costa del mar de Liguria, a medio camino entre Génova y La Spezia, se vistió de fiesta para la botadura del buque, fijada el 22 de septiembre de 1907. Los alrededores del astillero se llenaron de trabajadores, periodistas y curiosos venidos de las ciudades cercanas para presenciar el acontecimiento.

El buque poco antes de la botadura (fuente: Wikipedia)

A las 12:25 de la tarde, tras romper contra su casco la tradicional botella de champán, el buque empezó a deslizarse hacia el agua. En un hecho poco habitual, el Principessa Jolanda estaba equipado antes del lanzamiento hasta el último detalle. Muebles, vajillas o ropa de cama ya estaban instalados antes de que el barco fuera botado, para poder poner el buque en servicio lo antes posible. El buque llegó al agua entre los gritos de júbilo de la muchedumbre, pero poco a poco se fueron silenciando en cuanto los asistentes empezaron a notar que el trasatlántico se inclinaba lenta pero inexorablemente hacia babor.

El Principessa Jolanda comienza a escorarse a babor (fuente: Wikipedia)

La inclinación del buque era cada vez mayor. Veinte minutos después de la botadura el agua alcanzaba los portillos de la cubierta principal, y se colaba por aquellos que habían quedado abiertos inundando el interior del barco. Se lanzó el ancla de estribor para intentar contrarrestar la inclinación pero no sirvió de nada. En una hora, sólo se veía un metro y medio del costado de estribor por encima del agua. La lentitud del suceso permitió a todas las personas a bordo del buque abandonarlo sin que se produjera una sola víctima.

El buque casi completamente sumergido (fuente: Wikipedia)

Los medios disponibles en la época impidieron el rescate de cualquier cosa que no fueran los motores, que se recuperaron y fueron utilizados en los buques de carga Milazzo y Volturno, botados en 1914. El resto del Principessa Jolanda fue desguazado en el mismo lugar de su hundimiento.

Las investigaciones posteriores al suceso concluyeron que equipar completamente antes de la botadura del barco, unido a que las bodegas del carbón y los tanques de lastre estaban vacíos, elevó demasiado el centro de gravedad del buque. Una pequeña inclinación a babor desplazó los objetos a bordo hacia ese lado, lo que llevó el centro de gravedad hacia ese lado e incrementó la inclinación. Que los portillos estuvieran abiertos fue otro error al permitir la entrada de agua. Se teorizó también que el lanzamiento demasiado rápido del barco hizo que la proa golpeara con fuerza contra el agua y abriera una grieta en el casco, aunque no se pudo demostrar. Finalmente se declararon culpables del hundimiento a los técnicos del astillero por errores durante la botadura.

En el momento del desastre, el Principessa Mafalda, buque gemelo del Principessa Jolanda se encontraba bastante avanzado en su construcción. El buque fue botado en 1908, sin instalar el mobiliario y con la superestructura apenas empezada. Su lanzamiento fue un éxito, y el trasatlántico fue terminado completamente en marzo de 1909. El Principessa Mafalda era el trasatlántico más grande y lujoso de Italia, y sirvió en la ruta entre Génova y Buenos Aires hasta 1927, parando durante la Primera Guerra Mundial al ser requisado por la marina italiana.

El Principessa Mafalda (fuente: Wikipedia)

El 25 de octubre de 1927, frente a las costas de Brasil, el eje de una de las hélices se rompió y dañó el casco. Aunque había varios barcos alrededor y el hundimiento duró varias horas, la confusión y el desorden durante la evacuación hicieron que se perdieran 314 vidas entre las 1.252 personas que sumaban la tripulación y el pasaje. La dimensión del desastre hizo que el buque pasara a conocerse como el Titanic italiano.

Para saber más:

Principessa Jolanda: hundido antes de su estreno, en Histarmar.

El fin del Principessa Mafalda, en Histarmar.


Un artículo de Juan A Oliveira. Si te ha gustado la entrada, puedes seguir el blog por TwitterFacebook  o correo electrónico (búscalo más abajo),  para recibir las actualizaciones semanales.

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Un comentario en “Principessa Jolanda: botado y hundido.

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