Christina O, el legendario yate de Aristóteles Onassis

Onassis. Un apellido que ha pasado al imaginario colectivo como sinónimo de riqueza y opulencia. Y nada mejor como símbolo de esta riqueza que un yate. Pero no un yate normal. El Christina, el yate más increíble de todos los tiempos, en donde las personalidades más importantes de las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado, desde Winston Churchill a John Fitzgerald Kennedy, pasando por Maria Callas o Marilyn Monroe, disfrutaron a bordo acompañados de su anfitrión de un lujo a un nivel pocas veces igualado.

El origen del Christina tenemos que buscarlo en el esfuerzo de guerra de la Segunda Guerra Mundial. Construida en Montreal en el astillero Canadian Vickers entre 1942 y 1943 dentro de los buques de la clase River, la HMCS Stormont era una fragata antisubmarina de 99 metros de eslora. Presente en las filas de la Royal Canadian Navy en la época final de la Batalla del Atlántico e incluso en el desembarco del día D en Normandía, la Stormont fue subastada al final de la guerra como excedente bélico.

Comprada en 1947 por un chatarrero de Baltimore, finalmente pasó a manos del magnate griego Aristóteles Onassis en 1954 por tan solo 34.000 dólares, aunque este acabó gastando 4 millones de dólares en transformarla en el superyate más lujoso de su época. La Stormont fue trasladada al astillero Howaldtswerke-Deutsche Werft de Kiel (Alemania), en donde bajo el diseño del diseñador y arquitecto alemán Cäsar Pinnau y la supervisión directa de Onassis se realizó la conversión.

En octubre de 1954 Onassis tomó el mando de su nuevo yate, rebautizado como Christina en honor de su hija, y que poco tenía que ver ya con la fragata canadiense, de la que solo el casco y los motores habían sobrevivido a la conversión. Incluso toda la proa había sido sustituida por una nueva, más larga, fina y alta que la original. Si el exterior del yate era una maravilla, el interior era una locura, lo que explica que Onassis insistiera en enseñar de proa a popa el barco a cada nuevo invitado que recibía a bordo. Estaba tan orgulloso de su embarcación que sus propiedades en tierra pasaron a un segundo plano, incluyendo su isla privada Skorpios o sus inmuebles en algunas de las ciudades más importantes del mundo como Nueva York o Mónaco.

El Christina contaba con nueve camarotes para invitados bautizados con los nombres de islas griegas. Los hijos del magnate, Alexander y Christina, ocupaban las suites Quíos e Ítaca respectivamente. Las demás estaban nombradas como Santorini, Mikonos, Lesbos, Andros, Creta, Rodas y Corfú. Aunque todas estaban increíblemente decoradas, la suite de Onassis era la más espectacular de todas. Ubicada en la cubierta puente, estaba formada por el dormitorio, un despacho que incluía un escritorio Luís XV y un baño que además de grifería y accesorios de oro (como todos los baños del yate) contaba con una bañera de mármol azul de Asuán rodeada por un mosaico con escenas de pesca al estilo del Palacio del rey Minos de Knossos.

Los asientos de los taburetes del bar, en la cubierta principal, estaban cubiertos por piel del prepucio de cetáceo, mientras que los reposapiés de los mismos eran los dientes del mismo animal. Los apoyabrazos de la barra estaban hechos de marfil con escenas talladas de la Ilíada y la Odisea. El comedor estaba decorado con murales del diseñador e ilustrador francés Marcel Vertès con escenas de la familia Onassis. Allí se servían los mejores vinos y los platos de dos chefs embarcados, uno griego y otro francés, que se unían a la tripulación al igual que dos peluqueras, un mayordomo o una masajista sueca. Un sistema electrónico de control ambiental regulaba la temperatura en el interior del yate y del agua de la piscina, cuyo fondo se elevaba para convertirse en pista de baile. Algo habitual hoy en día, pero novedoso en la época, era la cantidad de embarcaciones auxiliares embarcadas en el Christina, desde cinco lanchas rápidas, un bote con fondo de cristal para ver el fondo marino, dos kayaks, un Fiat 500 o incluso un hidroavión Piaggio.

Inseparable de su palacio flotante, Onassis vivió a bordo durante décadas, utilizando la embarcación tanto para el placer como para los negocios. Por el Christina pasaron autoridades como Faruq, el últmo rey de Egipto, Winston Churchill, la familia Kennedy, Rainiero de Mónaco y Grace Kelly, magnates de los negocios como Umberto Agnelli, Giovanni Battista Meneghini, Jacqueline de Ribes, celebrities como los actores Richard Burton, Greta Garbo Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor o John Wayne, el cantante Frank Sinatra o la gran Maria Callas.

A la muerte de Onassis en 1975, el yate fue heredado por su hija Christina, que lo donó en 1978 al gobierno griego para ser utilizado como yate presidencial, renombrado como Argo. Sin apenas uso por los mandatarios helenos, que lo evitaban para no ser acusados de ostentación, la embarcación fue cayendo en el abandono y deterioro, hasta ser puesto en venta por el gobierno de la República a principios de los años 90. En 1998, el armador griego y amigo de la familia Onassis John Paul Papanicolaou se hizo con el barco con la idea de devolverlo a sus días de gloria. Para ello, encargó la restauración del mismo al astillero croata Viktor Lenac, contratando al ingeniero naval Costas Carabelas y al diseñador de interiores Apostolos Molindris para dirigir los trabajos. Quince meses de trabajo, 560 toneladas de acero, unos nuevos motores diesel y 65 millones de euros fueron necesarios para devolver el yate a su esplendor, renombrado ahora como Christina O.

Aristotle Onassis - Αριστοτέλης Ωνάσης

La reforma respetó el aire clásico del barco que lo diferencia de los modernos superyates. En el exterior se mantuvieron sus líneas, con su larga proa afilada y su superestructura redondeada, coronada por su característica chimenea amarilla. Fue en el interior en dónde más cambios se produjeron, sobre todo gracias al espacio liberado por la sustitución de las calderas, que se alzaban a través de tres cubiertas y ocupaban un gran espacio en el centro del barco, por unos modernos motores diésel. Los conductos de exhaustación salen ahora al exterior por un guardacalor en forma de mástil de popa, mientras que la chimenea original alberga los equipos de aire acondicionado y un generador de emergencia.

La habilitación del interior del Christina O está dividida verticalmente en cinco cubiertas unidas por una escalera de caracol ubicada en el centro del barco. De arriba hacia abajo, la más alta, la Cubierta Brújula, está ocupada por un bar y una zona para tomar el sol. Justo debajo se encuentra la Cubierta Puente, en la que se encuentra el puente de gobierno y la suite Onassis, que mantiene su división original en tres espacios: camarote, despacho y baño privado. En la Cubierta Paseo se sitúan algunas de las zonas comunes del yate, con un gimnasio, un pequeño cine, un jacuzzi, una sala de masajes y una biblioteca, con la zona para el helipuerto en el extremo de popa. Las demás, están ubicadas en la Cubierta Principal: el salón y el comedor principales, el bar de Ari con sus famosos taburetes (ahora forrados con cuero), la piscina elevable convertible en pista de baile y a proa diez camarotes dobles, donde alojar a parte de los 36 invitados que puede transportar el yate. La última cubierta es la Cubierta Inferior, en donde se encuentran el resto de los camarotes para los invitados, a popa, y los camarotes para los 39 tripulantes, a proa.

Para aquellos que quieran sentirse como Onassis y navegar en su yate, el barco se encuentra disponible para alquiler, con tarifas que varían desde los 80.000 euros diarios en temporada baja (de octubre a abril) hasta los 90.000 euros diarios en temporada alta (de mayo a septiembre).


Características generales
Eslora: 99,06 metros
Manga: 10,97 metros
Calado: 4,27 metros
Desplazamiento: 2.250 toneladas
Velocidad de crucero: 19 nudos
Potencia instalada: 4.138 kW
Invitados: 36 personas
Tripulación: 39 personas
Autonomía: 12.000 millas náuticas


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Juan A Oliveira es Ingeniero Técnico Naval por la Universidade da Coruña y MBA por la UNIR. Desde 2013 edita y coordina el blog de temática naval vadebarcos.net. Puedes conectar con él a través de Twitter o LinkedIn.

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