Ellen McArthur, circular como el globo

En los últimos tiempos está muy en boga, entre otros, el concepto de economía circular. Esta tendencia apuesta por un nuevo modelo económico inspirado en el ciclo de vida natural, donde el círculo se cierra, frente al modelo lineal actual, claramente insostenible dado el consumo de recursos y la generación de residuos indiscriminados que supone. Esta filosofía fue inspirada por una mujer, Ellen MacArthur, a raíz de un viaje en barco en solitario alrededor del mundo.

Ellen con tres de sus barcos. Imagen: http://paulbarclaysdesigns.com

Ellen Patricia MacArthur (8 de julio de 1976) es una ex-regatista inglesa que nació en Derbyshire, en la campiña inglesa, lejos de la mar, donde vivía con sus padres, ambos profesores, y dos hermanos, Fergus y Lewis. A los cuatro años dio su primer paseo en barco al ir a visitar a una tía en la costa oriental del Reino Unido. En cuanto cumplió los diez, empezó a ahorrar el dinero de las comidas, una libra diaria, durante los ocho años siguientes para poder comprarse un barco pequeño para sí misma. Ellen pasó años soñando con su objetivo. Convaleciente de una mononucleosis, vio en el televisor del hospital una etapa de la Whitbread, la vuelta al mundo con tripulación, decidió hacerse navegante profesional y se instruyó leyendo a los clásicos de la vela. En la escuela le dijeron que no era lo suficientemente inteligente como para ser veterinaria y, a los 17 años, abandonó su educación para dedicarse a su sueño. En 1994 consiguió su primer trabajo en una escuela de navegación, donde enseñaba a jóvenes y adultos a navegar. Sus comienzos como navegante profesional no fueron fáciles, pues no contaba con dinero y obtener sponsors le resultó bastante complicado pero, por fin, se compró un Corribee, al que llamó Iduna.

En 1995 navegó con este barco alrededor de Gran Bretaña. En 1997 terminó en el puesto 17 en la Mini Transat, competición transatlántica mundial. En 1998 fue nombrada por la BT Group y la Real Asociación de Navegación de Recreo “Navegante del año” en el Reino Unido y “Joven esperanza de la navegación” en Francia. En 2001, después de pasar tres meses en el mar, alcanzó la línea de llegada en segunda posición en la Vendee Globe (carrera de navegación en solitario alrededor del mundo), siendo la persona más joven en completar el viaje, con 24 años. En 2003, capitaneó el intento de récord mundial de circunnavegación con tripulación con el yate Kingfisher 2, que se vio frustrado por un mástil roto en el Océano Antártico. Ese mismo año fundaba la Ellen MacArthur Cancer Trust, una fundación que busca devolver a los niños y jóvenes que superan un cáncer la alegría y la confianza en sí mismos para empezar de nuevo. Y, después, se propuso navegar alrededor del mundo otra vez, para intentar ser la persona más rápida en navegar alrededor del globo en solitario sin parar, record que ostentaba un marinero francés, Francis Joyon, que en 2004 había batido el récord de 93 días, rebajándolo a tan solo 72. Pero, para ello, necesitaba una embarcación más grande, rápida y potente.

BQ/Castorama de Ellen McArthur. Imagen: http://www.courseaularge.com

En enero de 2004 se construyó en Australia el trimarán nombrado B&Q/Castorama, especialmente diseñado para ella. Utilizando este yate, intentó romper el récord del cruce transatlántico de oeste a este, pero falló por una hora y cuarto después de navegar siete días y, a finales de ese mismo año, comenzó con su intento de romper el registro de navegación en solitario y sin escalas alrededor del mundo. El 7 de febrero de 2005 batió el récord, estableciendo la nueva marca en 71 días, 14 horas, 18 minutos y 33 segundos, rebajando el tiempo de Francis Joyon en 1 día, 8 horas y 35 minutos. En 2008 perdió este registro, de nuevo a manos del propio Joyon.

La británica se convirtió en una celebridad en su país: la reina Isabel II le envió un telegrama de felicitación y el Gobierno anunció que la condecoraría con el título de Dama del Imperio Británico. Ya no sólo era la persona más joven en dar la vuelta al mundo en un velero en solitario, también ostentaba el récord mundial de circunnavegación del globo y se convertía en la mujer más joven de la historia en recibir el título de Dama gracias a esta hazaña. Durante su carrera fue nominada a importantes premios deportivos, como el BBC Sports Personality of the Year, todo un logro considerando que este galardón suele recaer sobre deportes mucho más populares que la navegación. Pero lo que realmente marcó una diferencia fue que vivir al límite durante tanto tiempo supuso una transformación radical en su idea de cómo debe funcionar el mundo y, cinco años más tarde, tras su retiro el 2 de septiembre de 2010, anunció el lanzamiento de la Fundación Ellen MacArthur, con el objetivo de acelerar la transición a la economía circular.

Durante esa travesía, vino a su cabeza el modo en que vivimos en tierra, con la ilusión de un mundo de recursos ilimitados, y decidió hacer lo posible por cambiar las cosas, comenzando un aprendizaje intenso para comprender los mecanismos de la economía actual entrevistándose con economistas y profesionales en todo el mundo, llegando a dos conclusiones principales: la economía lineal de los últimos 150 años, basada en el “usar y tirar” (recogemos un material del suelo, lo convertimos en algo para usarlo y luego lo desechamos) no tiene futuro en un planeta donde los recursos son limitados y, para solventar esta carencia, es necesario apostar por modelos de crecimiento inspirados en la naturaleza, donde todos los materiales tienen una utilidad y se reintegran en el proceso de forma circular e infinita. La Fundación, que actualmente es la máxima promotora independiente de la economía circular, remarca la necesidad de un cambio de paradigma y, además, cuantifica los beneficios de un modelo basado en los principios de la economía circular, trabajando con gobiernos, empresas e instituciones académicas para construir una economía regenerativa.

La economía circular pretende conseguir que los productos, componentes y recursos mantengan su utilidad y valor en todo momento, yendo más allá del habitual “reducir, reusar y reciclar”. Propone optimizar los recursos desde la misma fase de diseño, disminuir al mínimo la generación de residuos y utilizarlos de nuevo como recursos. Centrándonos en la implantación y aplicación de este modelo a nuestro sector, se han venido desarrollando acciones de potenciación en los últimos años, y parece que, por fin, se van concretando en acciones tangibles y casos de éxito.

En lo que al sector pesquero respecta, la patronal pesquera española impulsa desde hace algún tiempo el desarrollo de modelos de economía circular y la diversificación de la actividad pesquera hacia proyectos en torno a la sostenibilidad, con iniciativas como el proyecto Fish-Recycle, desarrollado entre los años 2017 y 2018, de la mano del Ministerio de Agricultura y Pesca. El proyecto planteaba como objetivo mejorar la conservación del medio, crear empleo, aumentar las competencias y la cualificación de los trabajadores así como apoyar una posible diversificación sostenible de la actividad pesquera potenciando la creación y consolidación de empresas en la economía verde y azul. Se calcula que los residuos plásticos suponen entre un 60 y un 80% de las basuras marinas. El objetivo del Parlamento Europeo pasa por reducir la basura marina en un 50% para 2030 y el sector pesquero tiene mucho que aportar. De ahí que CEPESCA decidiese centrar su acción en formar a los trabajadores del sector pesquero en la recogida y gestión de basuras marinas y asesorar sobre proyectos sostenibles para la recogida y valorización de residuos.

Bolsos con redes de pesca de Cholita Corme. Imagen: http://cholita.gal

También en 2017 tuvo lugar el primer Congreso de Economía Circular dirigido al sector empresarial de Galicia, con el ánimo de dar a conocer la economía circular como modelo de desarrollo responsable en el ámbito empresarial gallego, mostrando casos de éxito de proyectos pioneros en la comunidad autónoma, como lo fue el desmantelamiento y venta del portaaviones Príncipe de Asturias, el mayor icono naval de España. El Príncipe de Asturias estuvo al servicio como buque insignia de la Armada Española durante 25 años, participando, entre otros, en la Primera Guerra del Golfo. La adjudicataria de su desmantelamiento y venta fue Surus Inversa, empresa especializada en logística inversa y economía circular, con soluciones específicas para la industria de defensa, entre otros. El hecho de que el material a revalorizar fuese militar constituía un escollo en sí mismo, ya que tanto las flotas como los equipos armamentísticos deben ser desmilitarizados de manera efectiva antes de ser comercializados en mercados secundarios.

El proyecto no era sencillo dados los condicionantes a los que había que hacer frente: la opinión pública, por qué desguazarlo y no hacer “otra cosa”, si se desguaza por qué en Turquía, etc. En paralelo con los trabajos de preparación en el Arsenal de Ferrol para su destino final como chatarra, se planteó tratar de reemplear parte de los equipos haciendo que el valor económico generado se convirtiese en valor social. Se optó por una gestión circular de los bienes y equipos que se encontraban en buen estado y que, por el mero hecho de haber navegado a bordo del Príncipe de Asturias, merecían la pena ser conservados. A través de una subasta benéfica que permitiese dar una segunda vida a partes importantes del portaaviones y beneficiar al mismo tiempo a organizaciones sin ánimo de lucro, se subastaron más de 350 piezas, donando lo ingresado a Caritas Castrense, la Fundación Museo Naval y la Asociación Nuestra Señora del Carmen. A su vez, los sillones de mando se retiraron y se restauraron, haciéndose entrega de uno de ellos a la Armada para ser expuesto en la Base de Rota, la que fue su casa durante muchos años. Aunque, a pesar de todo, los restos del buque terminaron en una fundición de metales en Turquía (tras su descontaminación, inertización y clasificación de residuos) se consiguió conservar y recuperar parte de la historia de un emblema nacional.

Principe de Asturias dejando Ferrol. Imagen: http://surusin.com

Tenemos ante nosotros el ejemplo de que una economía circular es posible hasta en el más complejo de los casos (material militar y de muy diversas naturalezas). Se trata, en definitiva, de hacer que tareas que tenían un coste, pasen a ser una fuente de ingreso, maximizar el ciclo de vida, y minimizar los residuos pudiendo venderlos como valorizables, ya que las aleaciones y componentes utilizados en el sector son de alto valor frente a las de otras industrias. Todo ello, en parte, gracias a una mujer que nos recordó que vivimos en un mundo con recursos finitos o, en sus propias palabras: “Lo que tenemos es lo que hay. Y no hay nada más”.


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Laura Alonso es Ingeniera Naval y Oceánica por la UDC. Viguesa de nacimiento, Ferrolana de adopción. Dedicada al Apoyo Logístico Integrado y el continuo aprendizaje por vocación. Puedes conectar con ella a través de LinkedIn.

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2 comentarios en “Ellen McArthur, circular como el globo

    • Gracias El Ilustrador de barcos…esperemos que algunas vayan cambiando pero, esta vez, de verdad, ya poniéndonos serios pasando de proyectos piloto a proyectos reales que se vuelvan norma.

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