Rostislav Alexeyev y el desarrollo del ekranoplano soviético.

A mediados de la década de los años 60 del siglo pasado un satélite espía norteamericano captó un extraño y gigantesco objeto desplazándose a alta velocidad sobre el mar Caspio. Los analistas encargados de analizar las imágenes no fueron capaces de identificar la naturaleza del vehículo, que recordaba a un avión aunque mucho más grande que los de la época y con unas alas tan cortas que no parecía capaz de volar. En su casco podían leerse dos grandes letras: KM. En medio de la confusión, decidieron bautizarlo como Kaspian Monster (el Monstruo del Caspio).

En realidad, lo que los americanos no supieron identificar era una embarcación prototipo (Korabl Maket en ruso), ni un barco ni un avión, el primer vehículo de efecto suelo construido por la Unión Soviética siguiendo los diseños del ingeniero naval Rotislav Alexeyev.

Rostislav Alexeyev.

Rostislav Evgenevich Alekseyev nació el 18 de diciembre de 1916 en Novozybkov, ciudad del Óblast de Briansk (Unión Soviética), hijo de una madre profesora y un padre agricultor. En 1932 la familia se trasladó a la ciudad de Gorky (llamada antes y después de la Unión Soviética Nizhny Novgorod), sede de los astilleros Krasnoye Sormovo, unos de los más antiguos de Rusia y del Instituto Industrial de Gorky (hoy en día la Universidad Técnica del Estado Nizhny Novgorod Alekseyev), en cuya facultad de construcción naval entró Alekseyev en 1935.

El 1 de octubre de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, Alekseyev recibía el título de Ingeniero Naval tras presentar su tesis titulada Deslizándose sobre hidroalas, pero las exigencias de la guerra le impidieron ejercer su profesión y se vió obligado a trabajar durante dos años controlando la producción de tanques en la planta de Krasnoye Sormovo. El fin de la batalla de Stalingrado en febrero de 1943 le permitió dedicar algo de tiempo a sus trabajos sobre los hidroalas, y aunque consiguió fondos de la Marina Soviética, sus prototipos de embarcaciones de combate no llegaron a fabricarse en serie ni a participar en la guerra.

Rostislav Evgenevich Alekseyev con una maqueta de sus hidroalas (fuente: Rusadas)

Los hidroalas.

Alekseyev siguió desarrollando sus modelos y trabajando en cuestiones como la estabilidad, maniobrabilidad, fiabilidad o la seguridad de este tipo de embarcaciones, y por fin a mediados de los años 50, el Ministerio de la Flota Fluvial le encargó su primer hidroala. El diseño de Alekseyev y su equipo vio la luz en agosto de 1957, durante el Festival Internacional de la Juventud y los Estudiantes. Su hidroala de pasaje, el Раке́та (Cohete en ruso), era capaz de superar los 30 nudos (unos 60 kilómetros hora), tres veces más rápido que cualquier embarcación de desplazamiento de la época.

El éxito de los hidroalas de Alekseyev llevó a la aparición cada año de un nuevo modelo mejor que el anterior: Volga, Meteor, Kometa, Sputnik, Burevestnik y Voskhod, con un máximo de 150 pasajeros y velocidades de 54 nudos (100 kilómetros hora). Cuando la US Navy fabricó su primer hidroala en 1973 ya había más de 300 hidroalas Raketas en servicio en todo el mundo, alguno aun en operación hoy en día.

El ekranoplano.

Pero mientras trabajaba en los hidroalas, la mente de Alekseyev iba más allá, en la búsqueda de una embarcación que no solo se levantara sobre el agua, sino que pudiera volar por encima de esta. Así, a principios de los años sesenta del siglo pasado, comenzó a desarrollar maquetas de vehículos que se aprovechaban del efecto suelo para desplazarse sobre cualquier superficie. Conocido desde la década de los años veinte, el efecto suelo básicamente se trata de aprovechar la sobrepresión bajo las alas producida al acercarse estas al suelo, generando un colchón de aire que aumenta la sustentación y permite al vehículo volar a poca distancia del agua.

El desarrollo Alekseyev y su equipo dio lugar al ekranoplano. De aspecto similar a un avión, pero de alas significativamente más cortas, capaz de posarse en el agua y volar a pocos metros de ella a velocidades de hasta 600 kilómetros por hora transportando grandes cantidades de material o personas a largas distancias, invisible al radar de la época e inalcanzable a los torpedos de los buques enemigos. Aunque era necesaria una gran cantidad de potencia para levantarlos sobre el agua, una vez en movimiento gastaban la mitad de combustible que los aviones de guerra de su época.

Con estas características los ekranoplanos de Alekseyev no tardaron en llamar la atención de los militares soviéticos, y el gobierno de Nikita Khrushchev concedió fondos ilimitados al proyecto. Cinco años de pruebas y construcción de diferentes prototipos se culminaron en 1966 con la construcción del KM, el ekranoplano más grande jamás construido.

El monstruo del Caspio.

El 22 de junio de 1966 se botaba el ekranoplano KM, el vehículo volante más grande construido hasta la fecha. Y sí, se botaba. Una botella de champán se rompió contra su morro, y el “barco” pasó a formar parte de la marina soviética. El propio Alekseyev se encargó de pilotar su ekranoplano en el primer vuelo de prueba.

El KM medía 92 metros de eslora por 36 de envergadura y 22 de altura, y pesaba más de 540 toneladas. Sus diez motores, cuatro a cada lado de su morro y otros dos en su cola, podían desplazarlo hasta una velocidad máxima de ¡350! nudos (650 kilómetros por hora), y a velocidad de crucero de 232 nudos (430 km/h) tenía una autonomía de 2.000 kilómetros. Aunque se había diseñado para desplazarse 4 metros por encima del agua, los vuelos de prueba demostraron que era más eficiente volando 20 metros por encima de la superficie.

El monstruo del Caspio fue utilizado durante 14 años como vehículo de pruebas para el desarrollo de nuevos ekranoplanos, hasta que un accidente por un error de pilotaje en 1980 acabó con el KM en el fondo del mar, siendo imposible recuperarlo debido a su gran peso.

El KM (fuente: Airway – Uol)

El Orlyonok.

Los fondos del ministerio de Defensa seguían llegando al programa soviético de ekranoplanos. De este modo, Alekseyev presentaba en 1972 al sucesor del KM, el Orlyonok (pequeña águila, en ruso). Considerablemente más pequeño que su predecesor, el Orlyonok tenía 58 metros de eslora y pesaba 140 toneladas, y estaba concebido como un transporte rápido de tropas, navegando a 400 kilómetros por hora a entre 5 y 10 metros sobre el agua. A velocidad de crucero de 350 km/h su autonomía era de 1.500 kilómetros.

Un Orlyonok en acción (fuente: www.planobrazil.com)

El ministro de Defensa Dmitri Ustínov llegó a encargar 120 unidades, que se repartirían entre las flotas del mar Negro y el mar Báltico de la Armada Soviética, pero estas cifras se redujeron, primero a 30 vehículos, y finalmente a tan solo tres, que se mantendrían en funcionamiento entre 1979 y 1992.

A finales de los años 70 Alekseyev ya trabajaba en la creación de los dos primeros ekranoplanos de pasajeros, el Volga-2 y el Raketa-2, pero el 9 de febrero de 1980, fallecía en Gorky a la edad de 63 años. Una plaza de la ciudad de Nizhny Novgorod lleva su nombre, y en febrero de 2007 la Universidad Técnica del Estado Nizhny Novgorod añadió su apellido a su denominación en su honor.

El Lun.

El Lun fue el último de los ekranoplanos construidos siguiendo los diseños de Alekseyev. Acabado en 1987, siete años después de su muerte, estaba concebido como una plataforma móvil de lanzamiento de misiles. Con 74 metros de eslora y un peso de 380 toneladas, el Lun era capaz de desplazarse a 550 km/h, con una autonomía de 2.000 kilómetros. Sobre su fuselaje el Lun montaba seis lanzadores de misiles guiados anti buque que podía lanzar mientras se desplazaba sobre el agua.

El Lun (fuente: YouTube)

Tras el accidente del submarino Komsomolets en el mar de Barents en el año 1989, se comenzó la construcción de un segundo Lun, el Spasatel, diseñado como una embarcación de rescate y también hospital, con capacidad para 500 personas. A pesar de que el Spasatel estaba casi finalizado tras más de diez años en construcción, la falta de financiación acabó con el proyecto, y de igual manera en 2001 se dieron de baja los únicos ekranoplanos soviéticos aun en activo, el Lun y un par de Orlyonok, que permanecen varados en la ciudad de Kaspisk, en la ex-república soviética de Daguestán.

Para saber más:

– Ekranoplanos: cuando los monstruos marinos deciden surcar los cielos, en Rusadas

– Ekranoplanos: el resurgir del olvidado barco volante de la Guerra Fría, en ABC

– El ekranoplano y la avanzada ingeniería aerodinámica soviética, en Cultura Bolchevique

– The Soviet Superplane Program That Rattled Area 51, en Wired

Bonus track:


Un artículo de Juan A Oliveira. Si te ha gustado la entrada, puedes seguir el blog por TwitterFacebook  o correo electrónico (búscalo más abajo),  para recibir las actualizaciones semanales.

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